Reunión de Nosferatus.

      Permanecíamos en silencio en aquel rincón de la estancia, contemplando el lugar al que nos habían llevado los Nosferatu. Nos encontrábamos en uno de los túneles de las alcantarillas de esta ciudad, en una sala que los vampiros habían habilitado para sus reuniones.

       Nada más había en la habitación una mesa grande, para unas 20 personas y una especie de púlpito desde el cual el vampiro de turno se dirigía al resto para informar sobre cualquier asunto que pudiera ser de interés para su clan. A nosotros, los invitados, nos habían colocado en una mesa que se encontraba en uno de los rincones, y los cuatro observábamos los acontecimientos desde nuestra marginada posición. Aunque no por ello nos considerábamos ofendidos, pues la invitación por parte de este misterioso clan para una reunión tan importante como la que iba a suceder dentro de unos minutos era ya un gran honor para nosotros mortales.

       Apenas había luz en la sala de reuniones. Todo estaba iluminado por lámparas que alumbraban el espacio justo y las sombras se mezclaban creando un ambiente de tensión hacia todo aquel que no estuviera acostumbrado al lugar. Una lámpara en nuestra mesa del rincón nos permitía ver el rostro de cada uno de nosotros, pero las lámparas que se hallaban en la mesa principal del centro de la habitación sólo permitían ver a lo sumo las manos de los allí reunidos, dejando sus rostros escondidos en la opresiva oscuridad.

       En este momento sólo se encontraban tres vampiros en la mesa. Adivinaba por la posición quienes eran. El que se encontraba presidiendo la mesa era el Comandante Alexander, el cabecilla Nosferatu de la ciudad. Al lado suyo se encontraba su hermano, como él le llamaba, Gerard, su hombre de confianza. Y a la izquierda del Comandante otro vampiro cuya identidad desconocía y no podría asegurar a ciencia cierta quien era. A medida que pasaba el tiempo iban entrando vampiros en la habitación. Aparecían de cualquier lugar, y al parecer de la nada. Simplemente mirabas hacia un lado y podía aparecer uno sin que tú lo esperaras, que tranquila y solemnemente ocupaba un lugar en la mesa de reuniones.

       Alexander esperaba pacientemente, con las manos cruzadas sobre la mesa, a que fueran llegando uno a uno. Todos estaban en silencio, esperando a que llegaran sus compañeros. Cuando todos los asientos de la mesa estaban ocupados, el líder Nosferatu se levantó de su sitio y subió al púlpito. Apoyando el peso de su cuerpo sobre el mismo y con la luz de una lámpara cayendo sobre su horrible rostro y manos se dirigió hacia los invitados de la reunión de esta manera:

       -Camaradas Nosferatu. Como ya sabéis estamos aquí reunidos para debatir nuestro destino. Grandes penalidades ha sufrido nuestro clan a lo largo de su triste historia. Pero por fin, después de tanto tiempo, se nos presenta la posibilidad de salir de las tinieblas en las que tanto tiempo hemos estado sumidos.

       Durante siglos tanto humanos como cainitas nos han relegado a esta posición en la que nos encontramos. ¡¡Marginados de todos!! ¡¡Proscritos de la sociedad!! ¿¿ Qué derecho tienen a hacernos esto?? ¿¿Quiénes son ellos para humillar nuestra dignidad de esta manera?? ¿¿¿Quiénes para someternos a todas las persecuciones y a las injurias durante tanto tiempo sufridas??? ¿¿¿Quiénes para apartarnos a las alcantarillas??? Nos han considerado siempre monstruos sin humanidad. Y yo digo que somos más humanos que ellos. Sí hermanos, mejores pero aún así despreciados por todos.

       Puede que los humanos nos maltraten pero ellos ignoran lo que hacen, ¡¡son títeres en manos de los vampiros. ¡¡Son los otros vampiros a los que debemos todas nuestras penas!! Nuestros hermanos, hijos como nosotros de Caín, son la causa de nuestras desgracias. ¡¡Son ellos los que representan el mal!! ¡¡El mismo mal que nuestro padre cometió asesinando a su hermano lo representan ellos en nuestras carnes hoy en día!! ¡¡Ellos son lo antinatural!!! ¡¡Lo antihumano!!! Y no nosotros.

       Yo propongo hermanos míos, acabar con esta situación de aquí por siempre. Desde nuestra creación nos han considerado a nosotros como el verdadero mal y todo por qué?? Por la maldición de nuestra sangre. La maldición de Nosfe, que nos obliga a llevar este rostro por toda la eternidad. Y ahora os pregunto: ¿¿Por qué nosotros mismos maldecimos nuestro aspecto?? Si seguimos en esa línea seremos iguales que ellos, nuestros opresores, que nos condenan solamente porque nos consideran feos. Olvidémonos pues, hermanos, de las ideas que nuestros enemigos han impuesto en la sociedad durante milenios. Somos mejores que ellos y nuestro aspecto no importa. ¿¿Quién se inventó el hecho de que a la gente se la mida por lo que aparenta en vez de por lo que es sino los embaucadores y los hipócritas?? ¿¿Vamos a tener en cuenta la opinión de esos malditos??? ¡¡Jamás!! ¡¡Yo os aliento a buscar algo más!! Algo más que simple odio y venganza hacia los ignorantes humanos o hacia los demás vampiros.

       No tenemos derecho a odiar a nadie porque somos mejores que ellos. Somos más humanos, más humanos aun que los mismos humanos, y nadie sino un Nosferatu puede tener el coraje para seguir vivo con el odio de toda la sociedad a cuestas. Eso es lo que nos hace ser mejores que todos. Nuestro coraje y nuestra buena fe. Se acabaron pues los odios hacia todo, porque carecen de sentido. Y se acabaron también los rezos y las penitencias, pues ser un Nosferatu no es un castigo, sino una bendición. ¡¡A partir de ahora lucharemos, buscaremos algo grande!! ¡¡Un mundo nuevo!! ¡¡Una sociedad en la que los individuos sean medidos por lo que verdaderamente son y no por lo que aparentan ser!! ¡¡Una sociedad en la que la gente sea medida por su coraje!! ¡¡Por sus intenciones siempre benéficas hacia todos y hacia sí mismo!! ¡¡Una sociedad en la que las apariencias y el aspecto no influyan para nada!! ¡¡Una sociedad libre de prejuicios!! ¡¡Tolerante!!! ¿¿Y quien sino los Nosferatu, y algunos privilegiados más, pueden llegar a conseguir esto?? ¡¡Nadie!!

       Así pues hermanos, acabemos de una vez por todas con nuestra situación. Echemos el mundo abajo y reconstruyámoslo de nuevo. ¡¡ Podemos hacerlo!! ¡¡Acabemos con el dominio de los opresores de todo!! ¡¡Con los vampiros del mal!! Y ocupemos su lugar.

       Daremos una nueva educación a la humanidad. Los vampiros (y tristemente tengo que reconocer que algunos pobres Nosferatu, ignorantes de la verdad que nosotros conocemos, han formado también parte) siempre han manipulado a los hombres con sus disciplinas para sus propios fines, para sus juegos de poder. ¡¡Usémoslos ahora con los humanos por fin!! ¡¡Usemos nuestros poderes para educarlos!! ¡¡Para sembrar en ellos la semilla de nuestra futura sociedad!! ¡¡Para ayudarles a superar sus debilidades y hacerlos grandes!! Os preguntaréis por que insisto en los humanos. Y es que la verdad, hermanos, es que si queréis que vuestra vida sea humana tenéis que vivirla en compañía de ellos. Los vampiros ignorante creen que sólo necesitamos a los humanos para alimentarnos. ¡¡Que no vuelva oír tamaña estupidez nunca más!! Necesitamos a los humanos para que nuestra vida sea soportable. Ni más ni menos. Ellos son, en el fondo, iguales que nosotros. Podemos ser más fuertes y poderosos pero por dentro, que es lo que nosotros representamos, el interior de las personas, somos iguales. Seres como nosotros: capaces de razonar, sentir y amar Y si ellos nos deprecian y nos consideran diferentes es, insisto, por la semilla del mal esparcida por los enemigos del mundo: ¡¡los otros vampiros!!

       Por ello, hermanos, ¡¡propongo crear a partir de este momento la Revolución por la Nueva Cartago!! ¡¡Por un mundo libre de prejuicios!!¡¡ Por un mundo bueno y justo!! ¡¡Por un mundo en el que los vampiros como nosotros y cualquier ser que apoye nuestras ideas (y diciendo esto nos miró con el rabillo del ojo) llevemos la tutela de la humanidad!! ¡¡Y podemos conseguirlo!! Tenemos la eternidad por delante y el bien está con nosotros hermanos. ¡¡Tenemos además poder para hacerlo!! Los Nosferatu vigilamos el mundo y controlamos toda la información. Pero sin embargo ¿¿Quién nos vigila a nosotros?? Nadie se atreve a hacerlo porque la bendición de nuestro aspecto hace que los idiotas nos huyan. ¡¡Y pagarán caro su estupidez!!! ¡¡Lo pagarán con su sangre!!

       Y no temáis ninguno de vosotros por si estuviéramos solos, pues no lo estamos ni lo estaremos. ¡¡Somos legión!!! Humanos y seres despiertos hay que apoyan nuestras ideas y lucharán a nuestro lado por el bien de la humanidad, por el de la Ascensión y por el suyo propio.

       - Tendió entonces el vampiro, su mano hacia nosotros.-

       Ellos, y muchos más, colaborarán con los Nosferatu y con su inestimable y gentil ayuda triunfaremos. ¡¡Una nueva era se cierne sobre la humanidad!! ¡¡Y la Nueva Cartago se alzará espléndida por fin con nosotros a la cabeza!!

       El gran líder, el revolucionario nosferatu, calló por unos instantes para que su apasionado discurso se asimilara en la consciencia de todos los participantes de la reunión.

       - Y ahora, ¿¿¿quienes están a favor de la Nueva Cartago???

       Todos los presentes levantaron la mano en silencio con la misma solemnidad y el respeto que mantuvieron durante todo el discurso. Los Nosferatu, los parias entre los vampiros, no tenían nada que perder y eso les convertía en el enemigo más terrible de todos. Y por ello vencerían. - Bien, está amaneciendo, mañana a medianoche continuaremos la sesión.

       Y todos los presentes, salvo nosotros, el Comandante y su mano derecha desaparecieron de la misma manera en la que llegaron, fundiéndose en las sombras y desapareciendo de la vista. El comandante Alexander se bajó entonces del púlpito y se acercó a nosotros.

       - Hoy pasaréis aquí la noche. Descansad bien, mañana será el gran día.