Ni un sonido. Ni una advertencia. No hay escape. No están solos.
Sinopsis
Es el año 2050, la Tierra se está muriendo y colonizar Marte es la única alternativa a la destrucción. Bowman y su tripulación viajan para investigar a qué se ha debido el fallo del proyecto Mars Terraforming y repararlo. Pero lo que sucede cuando llegan allí es bastante más aterrador de lo que cualquiera podría haber adivinado: un aterrizaje forzoso los deja sin su equipo científico de comunicación y salvamento y hace que su robot de exploración y cartografía militar falle. Desafiando las órdenes de Houston, Bowman se niega a abandonar a Gallagher, con el que comparte un intenso lazo afectivo, y al resto del equipo, y trata de guiarles de vuelta a las alturas. Mientras exploran el planeta en busca de una salida, hacen el descubrimiento más aterrador y desconcertante de todos: puede que Marte sea árido, pero no está deshabitado.
Crítica
Puntuación del crítico3Bien es sabido que en el cine actual la originalidad no abunda y los films se manufacturan a pares. Así hemos tenido el año de los volcanes, el de los meteoritos, el de las invasiones extraterrestres y el 2000 fue el año de Marte. La llegada de la Mars Pathfinder en el 97 y el fracaso de la misión de la Mars Polar Lander dos años después volvieron a atraer la atención sobre este planeta en el que los científicos tienen puesta la esperanza de hallar algún atisbo de vida pasada.
Como no podía ser menos, el cine no tardó en dar su visión del tema, primero con la horrible Misión a Marte de Brian de Palma y posteriormente con esta, no mucho más lograda pero comparativamente mejor, Planeta Rojo.
Esta es una cinta donde la acción y el suspense le acaban ganando la partida a la ciencia ficción, con la presencia de AMEE, una especie de HAL 9000 mamporrero, que se rebela contra sus creadores por motivos bien distintos que la inteligencia artificial de 2001. Que la película no tiene claro por donde avanzar lo demuestra el personaje de Terence Stamp, un científico con inquietudes religiosas que es eliminado de golpe y plumazo de una manera absurda.
En definitiva, poco memorable cinta que ha pasado merecidamente desapercibida y que sólo puede despertar meridiano interés en los amantes de la exploración espacial (con escenas como la del aterrizaje con los balones de aire en Marte).
Como no podía ser menos, el cine no tardó en dar su visión del tema, primero con la horrible Misión a Marte de Brian de Palma y posteriormente con esta, no mucho más lograda pero comparativamente mejor, Planeta Rojo.
Esta es una cinta donde la acción y el suspense le acaban ganando la partida a la ciencia ficción, con la presencia de AMEE, una especie de HAL 9000 mamporrero, que se rebela contra sus creadores por motivos bien distintos que la inteligencia artificial de 2001. Que la película no tiene claro por donde avanzar lo demuestra el personaje de Terence Stamp, un científico con inquietudes religiosas que es eliminado de golpe y plumazo de una manera absurda.
En definitiva, poco memorable cinta que ha pasado merecidamente desapercibida y que sólo puede despertar meridiano interés en los amantes de la exploración espacial (con escenas como la del aterrizaje con los balones de aire en Marte).
Aguirregaray




