El deporte de moda en el siglo XIV
Sinopsis
William (Heath Ledger), hijo de un humilde campesino, tiene un sueño desde su infancia: convertirse en caballero. Pero en la Europa medieval del siglo XIV la fortuna no se hace, sino que se nace. Un día, durante un torneo medieval, el destino ofrecerá a William la oportunidad de participar y de conocer a la dama Jocelyn (Shannyn Sossamon). Muy poco tiempo después ya se ha hecho a sí mismo al ritmo del atronador galope de los caballos y el clamor de la gente. Así irá ascendiendo hasta llegar al torneo medieval que declarará al mejor caballero del siglo. William, ayudado por sus amigos, tratará de vencer a un despiadado campeón y así poder llegar a cambiar definitivamente su destino.
Crítica
Puntuación del crítico3Dentro de la moda esta de hacer versiones postmodernas de obras ambientadas en siglos pasados (véase al respecto Moulin Rouge o Romeo + Julieta ambas de Baz Luhrman) ahora le llega el turno a los célebres Cuentos de Canterbury de Chaucer, en una de estas tontas historias de amores ideales que tanto se llevan ahora aliñada con justas medievales a ritmo de Queen y AC/DC.
Lo mejor: Brian Helgeland demuestra buenas maneras detrás de la cámara. Los torneos son espectaculares y demuestra cierto estilo en algunas escenas. La ambientación medieval está conseguida al menos desde una aproximación cercana al romanticismo (en seguida hablo de aspectos históricos).
Lo peor: su idealismo. El hecho de que todo el mundo tenga aspecto de top-model (hasta la herrera) en una época en el que el ideal de belleza pasaba por conservar lo más que se pudiera de la dentadura intacta. Las tonterías anacrónicas postmodernistas estilo símbolo de Nike, música rock o la torre Eiffel (!!!) en el plano general de París. Su desarrollo totalmente predecible en el que en todo momento sabes como el protagonista va a superar las dificultades a las que se enfrenta (y si no, es para preocuparse).
Resumiendo, típica película para ver con la novia, si tienes una novia a la que le van las pasteladas de este calibre, claro.
Lo mejor: Brian Helgeland demuestra buenas maneras detrás de la cámara. Los torneos son espectaculares y demuestra cierto estilo en algunas escenas. La ambientación medieval está conseguida al menos desde una aproximación cercana al romanticismo (en seguida hablo de aspectos históricos).
Lo peor: su idealismo. El hecho de que todo el mundo tenga aspecto de top-model (hasta la herrera) en una época en el que el ideal de belleza pasaba por conservar lo más que se pudiera de la dentadura intacta. Las tonterías anacrónicas postmodernistas estilo símbolo de Nike, música rock o la torre Eiffel (!!!) en el plano general de París. Su desarrollo totalmente predecible en el que en todo momento sabes como el protagonista va a superar las dificultades a las que se enfrenta (y si no, es para preocuparse).
Resumiendo, típica película para ver con la novia, si tienes una novia a la que le van las pasteladas de este calibre, claro.
Aguirregaray





