Sinopsis
Cuando el joven huérfano Geoff descubre al dragón Drake, su vida cambiará por completo.A partir de ese momento, la idea de ser un caballero se tornará más realista.
Crítica
Puntuación del crítico1Continuación comercial de la conocida "Dragonheart".Si aquella necesitó de un Dennis Quaid y de mucha infografía para mantenerse a flote, a esta ya no la salva nada.
La historia ya es un parcheo que pega tiros, en donde sus responsables (incluido el productor de la anterior) ya no saben que idiotez inventarse para rodar otra entrega.Los personajes, como no podía ser menos, no tienen nada que ver con su antecesora, mezclándose ahora las artes marciales con los actores de rasgos mongoles.
Los diálogos, infantiles hasta rayar en la lobotomía, parecen extraidos de una producción Disney en sus peores tiempos, siendo un insulto para la inteligencia de las babosas.No obstante, tal mérito debe ser también compartido por los actores, carne de horca mal que les pese.
Tras la cámara el realizador Doug Lefler, conocido por sus trabajos en series de TV como "Hércules", "Xena", las series de dibujos animados de los "Transfomers" y "Mortal Kombat" (malísima, malísima, malísima) o esa parida patriótica de "JAG: Alerta Roja".Con tal mendrugo en la silla del director, las espectativas están claras.
Y, por supuesto, no pueden faltar los consabidos efectos por ordenador, ingrediente imprescendible en toda escoria que se ruede en los últimos tiempos.
No extraña por tanto que semejante bodrio no catase las salas de cine ni por asomo (directa a los videoclubs).
En resumen: Calentito y humeante mojón de mierda.
La historia ya es un parcheo que pega tiros, en donde sus responsables (incluido el productor de la anterior) ya no saben que idiotez inventarse para rodar otra entrega.Los personajes, como no podía ser menos, no tienen nada que ver con su antecesora, mezclándose ahora las artes marciales con los actores de rasgos mongoles.
Los diálogos, infantiles hasta rayar en la lobotomía, parecen extraidos de una producción Disney en sus peores tiempos, siendo un insulto para la inteligencia de las babosas.No obstante, tal mérito debe ser también compartido por los actores, carne de horca mal que les pese.
Tras la cámara el realizador Doug Lefler, conocido por sus trabajos en series de TV como "Hércules", "Xena", las series de dibujos animados de los "Transfomers" y "Mortal Kombat" (malísima, malísima, malísima) o esa parida patriótica de "JAG: Alerta Roja".Con tal mendrugo en la silla del director, las espectativas están claras.
Y, por supuesto, no pueden faltar los consabidos efectos por ordenador, ingrediente imprescendible en toda escoria que se ruede en los últimos tiempos.
No extraña por tanto que semejante bodrio no catase las salas de cine ni por asomo (directa a los videoclubs).
En resumen: Calentito y humeante mojón de mierda.




