... o como ver a la hija de Ryan O’Neal comiéndose a su padre en pantalla
Sinopsis
En plena depresión de los años 30 en América, Moses, un vendedor de biblias bastante poco ético se hace cargo de Addie, una huérfana a quien debe llevar a Missour para vivir con una tía suya. En el camino, el hombre descubre que la pequeña es un diablillo que sabe fumar, no para de blasfemar y es tan manipuladora como él mismo. Así, unen su ingenio de timadores para hacer cualquier tipo de negocio y trapicheo con éxito. Su relación se vuelve tan cercana que la niña no admite las relaciones de Moses, con Trixie, una bella bailarina. Más tarde, tratando de saldar una deuda con la pequeña Addie, el hombre entabla negocios con un contrabandista y es apaleado casi hasta la muerte. En el final de su camino, ya cumplida su encargo de llevar a Addie hasta su familia, ésta se niega a dejar a su inseparable compañero.
Crítica
Puntuación del crítico9Magnífica película de Peter Bogdanovich, filmada en su mejor momento como realizador ("La última película", "¿Qué me pasa, doctor?").
El guión Alvin Sargent es muy bueno y los actores le sacan todo el jugo gracias a la química evidente entre el actor Ryan O’Neal y su hija Tatum O’Neal, que se convirtió en la actriz más joven de la historia en recibir un oscar (Tatum tenía 10 años).
Hay que decir que es vergonzoso que la Academia la premiara en función de actriz de reparto, cuando ella era la suma protagonista de la historia pero eso ya es otra historia.
Volviendo a su interpretación, la verdad es que es espectacular como una niña sin previa experiencia tras las cámaras tuviera tanta soltura y entereza. Una actuación estupenda. Ryan O’Neal también trabaja bien en su papel de timador charlatán y egoísta (también me gustó en Barry Lyndon pese a sus malas críticas).
Genial también la fallecida Madeline Kahn, nominada por su actuación y el jovencillo Randy Quaid.
A resaltar la soberbia fotografía en b/n de László Kovács.
Muy entretenida, con geniales puntos de humor y un final estupendo, sin sentimentalismo fácil.
Muy recomendable.
El guión Alvin Sargent es muy bueno y los actores le sacan todo el jugo gracias a la química evidente entre el actor Ryan O’Neal y su hija Tatum O’Neal, que se convirtió en la actriz más joven de la historia en recibir un oscar (Tatum tenía 10 años).
Hay que decir que es vergonzoso que la Academia la premiara en función de actriz de reparto, cuando ella era la suma protagonista de la historia pero eso ya es otra historia.
Volviendo a su interpretación, la verdad es que es espectacular como una niña sin previa experiencia tras las cámaras tuviera tanta soltura y entereza. Una actuación estupenda. Ryan O’Neal también trabaja bien en su papel de timador charlatán y egoísta (también me gustó en Barry Lyndon pese a sus malas críticas).
Genial también la fallecida Madeline Kahn, nominada por su actuación y el jovencillo Randy Quaid.
A resaltar la soberbia fotografía en b/n de László Kovács.
Muy entretenida, con geniales puntos de humor y un final estupendo, sin sentimentalismo fácil.
Muy recomendable.
Davis


