Un internado fantasmal es el escenario de una película repleta de imágenes terroríficas
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico4Tras este punto de partida tan original, el director y guionista Pascal Laugier decidió que no hacía falta discurrir más. La película se queda parada durante la mayor parte de su tramo inicial, y no es hasta la última media hora cuando empiezan a ocurrir cosas que parecen ser fruto de la improvisación, como si estuviéramos asistiendo a uno de esos cuentos de miedo de campamento para asustar a los más pequeños. Tropieza y se desdice un par de veces, y por fin acaba en un “chim-pón”. Hora de que los niños se vayan a la cama y algún caradura escape corriendo con la recaudación de la taquilla.
Es un ejercicio vacilante que no sabe si recurrir al susto de fanfarria, a la nota grave de piano que sugiere cuándo debería uno pasar miedo o a la niña siniestra que sugiere en susurros que la cosa va a ser como para cambiarse los dodotis. La película lo intenta de una u otra manera de manera muy inconstante, y a su paso va dejando olvidados retales deshilachados de los que nadie se vuelve a acordar.
Un lamentable trabajo que ilustra lo que sin duda pronto podrán hacer programas informáticos sencillos, mezclando guiones de varias películas pero sin capacidad de concebir un mensaje coherente y lógico. Como tantas otras veces ante tomaduras de pelo de este pelaje, no faltará quien la defienda con el irreductible argumento ad hominen: “Lo que pasa es que no la has entendido”. ¡Pues claro que no! Ni ganas. Me queda la sospecha de que bajo el galimatías subyace un mensaje subliminal capaz de reactivar las antiguas células durmientes del KGB. Por mi parte, se despertaron en mí las ganas de quemar los Campos Elíseos.
Recomendada a quienes les llena de pavor un señor con una linterna apuntándole a la barbilla.
ER PACO








