No sabía nada. Lo aprendió todo.
Sinopsis
Malik El Djebena (Rahim) es un joven arabe que al cumplir la mayoria de edad pasa del correcional a la cárcel donde debe acabar de cumplir una sentencia de 6 años. Una vez allí la vida en prisión será muy dura, aunque todo cambiará cuando un capo corso, Luciani (Arestrup), le obligue a asesinar a Reyeb (Yacoubi), un confidente que va a declarar en un juicio. A partir de ese momento Malik se convertirá en su protegido aunque pasará a ser un repudiado por sus compañeros árabes de la cárcel al considerarlo un traidor, sólo siendo respetado por Ryad (Bencheriff) con el que trabará una profunda amistad y que le enseñará a valerse por sí mismo. Tras la puesta en libertad de los corsos que protegen a Luciani, Malik empezará a escalar posiciones hasta convertirse en su brazo derecho...
Crítica
Puntuación del crítico9Hace unos añitos descubrí a Jacques Audiard gracias a ese maravillo thriller romántico llamado "Lee mis labios" en la que Vincent Cassel y Emmanuelle Devos formaban una atipica pareja de delincuentes de baja estofa, toda una lección de cine que hacía presagiar a un gran director en ciernes, poco después se confirmó de nuevo la maestría de Audiard con la también espléndida "De latir mi corazón se ha parado" donde retomaba de nuevo el hilo ya iniciado en su anterior película desgranando la vida de los sórdidos suburbios de la capital francesa y de los personajes que en ella habitan (y con un gran Romain Duris como protagonista). En Un profeta da la vuelta al círculo y cierra su tríptico de la vida de los bajos fondos, esta vez con el paso más lógico, relatar la vida en prisión de un chaval inocente (que muy bien podrían haber sido los personajes de Vincent Cassell y Romain Duris en su juventud) y como la cárcel en vez de ayudarle a la reinserción lo que hace es ayudarle a trabar amistades dentro de los clanes y convertirle en un auténtico bandido (una guión por cierto que conecta bastante con la película de 1950, Sin remisión, en la que una adorable Eleanor Parker entraba en la cárcel siendo una inocente gacela y al final del film, tras la vida carcelaria, se había convertido en toda una zorra hija de puta sin corazón). Quizás la película peque de ser demasiado larga, pero no es un inconveniente ya que el guión está muy bien ensamblado y la historia no decae en ningún momento, además de tener una puesta en escena magistral (atención a la secuencia del asalto a la furgoneta en plena calle) y un reparto maravilloso, desde el desconocido protagonista que realiza una soberbia creación de personaje, hasta Niels Arestrup, quién ya puede ir haciendo hueco en su chimenea para su segundo César (ya ganó uno interpretando al patético padre de Romain Duris en De latir...) porque su capo corso es de esos personajes que no se olvidan.
Seguiré sentado esperando la nueva del maestro (que ya está confirmado que lo es), el señor Audiard.
Seguiré sentado esperando la nueva del maestro (que ya está confirmado que lo es), el señor Audiard.
Joan


