Guybrush se ha convertido en un pirata, pero no es suficiente, ahora quiere ser temido y respetado, para ello debe hacerse con el tesoro de Big Whood.
Crítica
Puntuación del crítico8La primera parte fue todo un boom y no lo iban a dejar así. Dicen que las segundas partes son peores, ¿es cierto esta vez? Hombre, yo diría que sí, pero...
Pero qué bien han hecho esta secuela. El personaje ha cambiado y crecido, ahora pretende ir en busca de un tesoro llamado Big Whood, el cual le proporcionará riqueza y fama. Al fin y al cabo, Guybrush es pirata, pero está lejos de ser uno temido y respetado.
El problema de esta secuela lo encuentro en la primera parte, que es poco lineal y bastante libre, pudiendo así ir por tres islas (cada una bastante destacable) en busca de los trozos de un mapa para ir en busca del dichoso tesoro. Bien cierto es que la ambientación sigue siendo genial, los puzzles divertidísimos y el humor ha sido triplicado, llegando a momentos delirantes que no dejan indiferente. Aún así, desde luego es una parte para expertos, porque es muy fácil quedarse atascado ante tantas posibilidades.
La segunda parte del juego, una vez en la isla donde se supone que está el Big Whood ya es muchísimo mejor. No por nada, regresa un viejo villano y el ritmo es más frenético.
Todo lleva a un final mejor imposible, donde se da lugar a una terrible revelación y donde el vudú toma protagonismo, dando lugar a momentos memorables que elevan la saga.
Una pena esa parte exploradora del principio.
Por otro lado, estamos ante una magnífica aventura gráfica que, a la hora de ser comparada con su predecesora, pierde muchos, muchos enteros.
De todas maneras, sigue siendo altamente recomendable.
Pero qué bien han hecho esta secuela. El personaje ha cambiado y crecido, ahora pretende ir en busca de un tesoro llamado Big Whood, el cual le proporcionará riqueza y fama. Al fin y al cabo, Guybrush es pirata, pero está lejos de ser uno temido y respetado.
El problema de esta secuela lo encuentro en la primera parte, que es poco lineal y bastante libre, pudiendo así ir por tres islas (cada una bastante destacable) en busca de los trozos de un mapa para ir en busca del dichoso tesoro. Bien cierto es que la ambientación sigue siendo genial, los puzzles divertidísimos y el humor ha sido triplicado, llegando a momentos delirantes que no dejan indiferente. Aún así, desde luego es una parte para expertos, porque es muy fácil quedarse atascado ante tantas posibilidades.
La segunda parte del juego, una vez en la isla donde se supone que está el Big Whood ya es muchísimo mejor. No por nada, regresa un viejo villano y el ritmo es más frenético.
Todo lleva a un final mejor imposible, donde se da lugar a una terrible revelación y donde el vudú toma protagonismo, dando lugar a momentos memorables que elevan la saga.
Una pena esa parte exploradora del principio.
Por otro lado, estamos ante una magnífica aventura gráfica que, a la hora de ser comparada con su predecesora, pierde muchos, muchos enteros.
De todas maneras, sigue siendo altamente recomendable.
Ovidio Miguel Maestro (Atonman)

