LA PALABRA ESCRITA EN EL MURO

"Al principio..." hizo Kirby la serie de Thor, supongo. Y es allídonde pudimos ver por primera vez el talento, no, la visión de Kirbypara asimilar las antiguas mitologías y deglutirlas (emanarlas)en un todo nuevo y actual. A cualquier lector medianamente versado en mitologíanórdica le resultará patente que desde el principio el Thorde Kirby no coincide en absoluto ni en la forma ni en los modos con losmitos de los vikingos. Los dioses han sido transformados en superseresque habitan brillantes ciudades futuristas, y Asgard está pobladode toda suerte de criaturas fantásticas en modo alguno recogidasen las Eddas Nórdicas. Pero en esencia, el genial engañoconsiste en que la relación Thor/Odín es en realidad algomucho más parecido a la de Hércules/Zeus, cuando no a lade Cristo/Jehová. Me refiero a que los dioses asgardianos de Kirbyactúan en realidad como lo hacen sus parientes grecorromanos; yadesde el origen encontramos una maestra mezcla de los esquemas míticosdigna del más brillante estudioso de religiones comparadas. Aúnen Marvel, Kirby introducirá a los Inhumanos, un panteónde dioses menores basados en las criaturas fantásticas pero queen sus relaciones no dejan de reproducir el mismo esquema.

Pero aún así, Kirby quiere ir más allá,no acaba de sentirse cómodo en Thor, que quedará para lahistoria como el ensayo general de su verdadero interés: sus NuevosDioses, proyecto que, a pesar de desarrollarlo cuando aún se encontrabaen Marvel, conservó para sí poniéndolo en marcha cuandosu independencia estuvo garantizada por DC, en 1.971.

Kirby había comenzado a trabajar reflotando el títulode peor ventas de DC, "Supermanís pal Jimmy Olsen", y allí comenzaríanha aparecer los personajes que luego compondrían su "Fourth World",el Cuarto Mundo, o más bien Mundo Cuádruple, conectando esaserie con las nuevas de New Gods, Forever People y Mister Miracle, dondelos nuevos personajes de Kirby (Darkseid, Orion, Black Racer, Big Barda,etc...) vivían aventuras en su mayor parte relacionadas con la guerrade fondo entre los dioses de New Genesis y los diabólicos seresde Apokolips.

Las series, realizadas y editadas por Kirby, acabarían siendoun sonoro fracaso comercial, debido esto a dos principales factores queempañan la mitificada figura de Kirby: En primer lugar, por muygrande que fuese su contribución a los guiones de su etapa con StanLee en Marvel, el "Rey" sin el "Hombre" resultaba como un caballo desbocadoque en cada número introducía decenas de personajes y conceptos(algunos bastante estrambóticos, como el Black Racer, una especiede Silver Surfer heraldo de la muerte que convertía a un veteranodel Vietnam paralítico en un ser vestido con armadura medieval decolorines ¡y montado en unos esquíes voladores!), pero queno desarrollaba ningunos, quedando todo como un abortado (y muy subjetivoy personal) embrión. Así, Mr. Kirby es un autor "proto Image",que se guardó para sí unos conceptos que hubieran brilladoinmensamente más en Marvel, y que decidió pasar del guionista,perdiendo la oportunidad de que toda esa creatividad, pasada por el tamizde Lee, fuese algo sin parangón en la historia.

Pero es que además, Kirby adelantó el fenómenode la ingente familia de títulos mutantes creando un mundo de cuatroseries interrelacionadas que debían seguirse para averiguar la historiaanterior de los personajes (la poca que Kirby pudo adelantar), algo queel mercado de 1.971 no estaba dispuesto a aguantar en absoluto.

Pero frente a estas dos tragedias, está el triunfo creativo deesa inmensa cantidad de conceptos y personajes que Kirby legó parala historia, y que junto a momentos ridículos y olvidables contienemomentos verdaderamente legendarios, y de una épica "bíblica"que no tiene nada que envidiar a modernos armaggedones como Kingdom Come.

Descubriendo recientemente gracias a los paperbacks recopilatorios deNew Gods y Mr. Miracle la realidad de unos personajes que mi generaciónsólo conocía gracias a la admiración de autores comoByrne (Legends) o Starlin/Mignola (Cosmic Odissey), me he quedado en ocasionessobrecogido por el poder arquetípico que se encierra en unas páginasen las que también conviven el humor más desmadrado (comoesa parodia de Stan Lee, Funky Flashman, el agente de Mr. Miracle) o losmencionados detalles "bizarre".

Sobre todas ellas, destaca para mí el momento en el que se recuerdael origen del Alto Padre, Izaya -Isaiah, todo está plagado de laherencia bíblica del judía Kurtzberg-, que de guerrero violentose convertirá en buen pastor tras la muerte de su amada en la contienday el profético encuentro con el monolito, resto del mundo de losantiguos dioses en donde, en una mezcla de zarza ardiente y tabla de laley, este mosaico personaje encuentra su herencia, la Fuente, la energíaprimordial, el secreto del universo que nadie ha podido revelar.

Otro curiosísimo detalle de la saga lo podemos encontrar en larelación de Scott Free, el hijo de Izaya criado en Apokolips comomuestra viviente de la tregua, con Metrón -el calculador dios dela ciencia- y Himón, el único rebelde de Apokolips que ayudaráa Scott a huir del yugo opresor de Darkseid; pues aquí se preludiacon toda claridad el corazón de la saga "Star Wars", donde la Fuentese convierte en la Fuerza y el triángulos Scott/Himón/Darkseiden Luke/Obiwan/Darth Vader

Por último señalar un detalle muy curioso y que resaltalo maduro y complejo de estos comics que verdaderamente pretendieron llegara un lector por aquel entonces inexistente y que ahora encuadraríamosen la línea Vértigo y similares: No he podido evitar darmecuenta de la cantidad de detalles sadomasoquistas que abundan en el diseñoy carácter de los personajes de Apokolips, desde las botas de Darkseid,a los Perros Hambrientos rapados y apaleados, la Abuela Bondad como "Mistress"del sumiso Virman Vundabar, la furia femenina Lashina y sus látigosde cuero, el uniforme de latex de Metrón, y por supuesto Dessad,el torturador ayudante de Darkseid, que casi resulta infantíl porobvio al lado de lo que sugieren sus sutiles colegas aficionados al bondage,spanking, etc...

Una y otra vez esto personajes han intentado ser relanzados, con sonorosfracasos. Han existido dos o tres series de New Gods, otras tantas delescapista Mr. Miracle, miniseries de Forever People, especiales, prestigios,etc... Pero seguir el inconcluso y parcial legado de Kirby es algo difícil,además de resultar obvio de que los personajes no son tan rematadamenteatractivos como para poder soportar series particulares. Por eso, "fielescreyentes" de las palabras del Muro como Roger Stern, John Byrne y principalmenteKarl Kesel han sido los encargados de rescatar del olvido pre-Crisis atodos estos personajes, incorporándolos vía Jimmy Olsen alas series de Superman o Superboy (Proyecto Cadmus, etc...).

Igual de chocho y egocéntrico que Kirby, tenía que venirJohn Byrne a ofrecernos la última versión de los personajeen el título Jack Kirbyís Fourth World (tras cuatro númerosde la última serie de New Gods, 12-15, pretendiendo como siempreByrne continuar el último nº de Kirby -11-, y saltarse todolo de entremedias), que al menos cuenta con el acierto de reunir en unsólo título a todos los personajes.

Y los resultados son obvios, y claramente inferiores a sus FantasticFour de igual manera que los FF de Kirby superaron a sus New Gods. A Byrnele quedan grande tanto personaje, no consigue de ninguna manera integrarlosen el Universo DC - a pesar de relacionarlos con los dioses griegos ensu Wonder Woman y del sonoro fiasco de la saga del año pasado, "Genesis"-,se deja cabos sueltos por doquier y, lo que es más grave, vulgarizaa los "eternos" personajes con ese tratamiento de culebrón. Porejemplo, ese muro en el que quedan atrapados por la eternidad los seresque intentan penetrar en la Fuente, pierde todo su carácter monolíticoy eterno pues Darkseid es atrapado y liberado dos veces en pocos meses...Y así con todo lo demás (el Alto Padre muere sin venir acuento, una hija de Oberon es introducida pero acaba no teniendo ningunatrascendencia, etc, etc, etc...). Quizás lo más interesantesea un complemento que revela los orígenes de Darkseid.

Aún así, los New Gods siguen esperando a ese autor que,integrándolos plenamente en el universo DC, sepa darles el "divino"tratamiento que merecen. ¿Será Walt Simonson, quien próximamentelanzará Orion of the New Gods (eligiendo así centrarse enun personaje para abarcar menos y apretar más)? ¿SeráRob Liefeld, que dibujará un complemento...?

¡Ah, cuan profundas son las intrigas de Darkseid y con cuantoslacayos sigue contando...!

Pedro Angosto