«Anything can happen and it probably will»
DC publica el número 88 de La Cosa del Pantano que censuró en 1989

Artículos de la redacción Dreamers

Swamp Thing 1989 numero 2 (2026), portada de Rick Veitch. La numeracion sigue: 89, JUL 26. 

Swamp Thing 1989 numero 4 (2026), portada de Rick Veitch, fechada SEP 26 como se hacia entonces. 

Mira el numerito de la esquina de la portada: pone 88. Y lleva el logotipo que DC usaba cuando Felipe González ganaba elecciones. El tebeo es de este año y es, exactamente, el número que DC se negó a publicar hace treinta y siete. Esta es la historia de cómo se mata un cómic, y de quién lo desenterró.

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Swamp Thing 1989 numero 1 (2026), portada de Rick Veitch. Fijate en la esquina: pone 88.



Empecemos por el objeto, que ya lo cuenta casi todo.

Es un cómic que salió a la venta este año, en las tiendas, con su código de barras moderno. Pero en la esquina lleva un 88, la fecha JUN 26, el logotipo rasgado de siempre y el aviso de SUGGESTED FOR MATURE READERS en el mismo sitio donde estaba en 1989, cuando esa línea significaba que tu quiosquero podía decidir no ponerlo en el expositor.Añadir Anotación

No es un homenaje ni un facsímil de algo antiguo. Es el número que DC paró tres días antes de mandarlo a imprenta en 1989, publicado por fin, con los lápices originales de un dibujante que murió en 2024.

Vamos por partes.

Lo que se cargaron

En 1989 Rick Veitch llevaba dos años escribiendo la serie y tenía al personaje perdido en el tiempo. La saga ya había llevado a un montón de verduras andante a la Alemania nazi, a la Guerra de Independencia americana y a Camelot. Iba a alguna parte concreta.

La última parada era Judea. La Cosa del Pantano llegaba a Getsemaní, se encontraba con un carpintero y acababa siendo, y esta es la parte que importa, la madera de la cruz.

Veitch ha contado muchas veces lo que pasó después, y conviene citarlo a él: propuso la historia, la habló con DC, acordaron cómo plantearla, escribió los guiones y se los aprobaron. Michael Zulli dibujó el número entero. Estaba rotulado y esperando al entintador.Añadir Anotación

Y entonces DC decidió que su política de empresa no admitía ese contenido religioso, y lo paró.

La llamada llegó de noche, de la editora Karen Berger. En la historia oral que ha publicado Gizmodo, Veitch lo recuerda sin adornos: estaba furiosa. Por encima de ella la cadena de aprobaciones pasaba por Dick Giordano, por el editor Paul Levitz y por la presidenta Jenette Kahn; en qué escalón exacto se torció todo no ha quedado claro nunca.Añadir Anotación

Después le pidieron que escribiera un número de sustitución. En tres días.

Dimitió. Su último número publicado fue el 87, de mayo de 1989, y durante treinta y cinco años fue, en sus propias palabras, el tipo conocido por la historia que nunca salió.

No fue solo él

Esta es la parte que se olvida. Neil Gaiman y Jamie Delano estaban puestos para coger la serie después de Veitch (Sandman llevaba unos meses en la calle y Hellblazer era lo más moderno que había) y los dos rechazaron el encargo en solidaridad. Veitch todavía se lo agradece.Añadir Anotación

DC necesitaba un guionista con prisa. Berger les pidió nombres a Stephen Bissette y a John Totleben, y los dos, por separado, dijeron el mismo: Doug Wheeler. Wheeler escribió otro número 88, dibujado por Tom Yeates, con dos meses de retraso y llevando el viaje en el tiempo a otro sitio.Añadir Anotación

Ayuda saber en qué mes pasaba esto. La última tentación de Cristo de Scorsese se había estrenado en agosto del 88 entre protestas y cines ardiendo; Los versos satánicos de Rushdie se publicó en septiembre y la fatwa llegó en febrero del 89. DC no dijo que fuera por eso. Pero la decisión se tomó justo ahí.Añadir Anotación

Y ahora el chiste, que no tiene gracia: lo que a DC le faltaba en 1989 era un sello donde un cómic así pudiera existir sin más. Cuatro años después Karen Berger fundó uno y lo llamó Vertigo, y La Cosa del Pantano estaba en la lista de lanzamiento.

Veitch, por cierto, no hace el número del genio maltratado. Dice que estaba tan desconcertado que probablemente reaccionó de más, y que le da pena haber dejado tirados a los lectores y a los personajes.

Quién es Rick Veitch

No es un señor que pasaba por allí. Veitch salió de la primera promoción de la Escuela Kubert, la de 1976-78, junto a Stephen Bissette y John Totleben: o sea que todo el equipo artístico de la mejor etapa de terror que ha publicado el cómic americano salió de la misma clase.Añadir Anotación

Ya estaba dentro de la serie antes de escribir una línea. Fue el dibujante invitado del número 37, junio de 1985: ese en el que aparece por primera vez un inglés rubio y desastrado con gabardina y DC se encuentra, sin querer, con John Constantine en la nómina. Desde el 50 fue el dibujante titular. Y cuando Alan Moore se marchó tras el 64, el nombre que dejó recomendado para sucederle fue el suyo.Añadir Anotación

Luego se fue de DC e hizo la década más interesante de su carrera por su cuenta. Montó la editorial King Hell y publicó Brat Pack (1990-91), una sátira de muy mala leche donde los compañeros juveniles de los superhéroes son una franquicia y la franquicia es una picadora de carne, y The Maximortal (1992-93), que le hace a la invención de Superman lo que Brat Pack le hace a Robin. Después Rare Bit Fiends, un cómic hecho enteramente con sus propios sueños, dibujado de las libretas que tenía en la mesilla.Añadir Anotación

Volvió a las editoriales grandes en sus términos: Greyshirt para el sello de Alan Moore, una etapa en Aquaman en 2003-04, Can’t Get No en 2006 y Army@Love entre 2007 y 2009 para, sí, Vertigo. Desde 2020 es Dibujante Laureado del estado de Vermont, que es un cargo que existe de verdad, y este año ha entrado en el Salón de la Fama de los premios Eisner.Añadir Anotación

Los lápices de un muerto



Lo que convierte esto en una historia y no en una reedición se llama Michael Zulli.

Zulli dibujó The Puma Blues con Stephen Murphy, un cómic raro, lento y precioso sobre un guarda forestal vigilando animales mutados en un futuro envenenado. Dibujó el último arco de Sandman. Dibujó una etapa de las Tortugas Ninja en 1990-91 que partió a los lectores en dos y que hoy parece lo mejor que se ha hecho con esos personajes. Era pintor de fauna y llegó al cómic casi por accidente, y se le nota en cada hoja que dibujó.Añadir Anotación

Dibujó entero el número 88 que no salió. Y el 8 de julio de 2024 murió, a los 71 años.

Sus lápices sobrevivieron en fotocopias. Ese es todo el archivo: ni originales ni ficheros, fotocopias. Quien las ha entintado es Vince Locke, que fue su entintador habitual durante años y a quien quizá conozcas por Deadworld, por Una historia de violencia con John Wagner (la que Cronenberg llevó al cine) o por tener el portafolio de portadas de disco menos apto para menores del gremio. Leer ese número es ver a dos amigos terminando un trabajo, uno de ellos después de muerto. No es una anécdota de prensa: se nota en la página.Añadir Anotación

Los otros tres números los dibuja Tom Mandrake, que ya había dibujado parte de la etapa de Veitch y que firma la etapa mítica de The Spectre con John Ostrander. O sea que DC le ha dado la segunda mitad de una discusión religiosa cósmica al señor que se pasó cinco años dibujando al empleado más cabreado de Dios. Color de Trish Mulvihill en los cuatro números y rotulación de Todd Klein, como no podía ser de otra manera.Añadir Anotación

Cómo se desentierra un cómic muerto

No por un aniversario corporativo. Por una dirección de correo.

Veitch abrió una y preguntó en público si alguien seguía queriendo aquello. En tres días le escribieron más de quinientas personas. Lo que contó después en Bleeding Cool es una frase muy divertida sobre un proceso muy corporativo: DC se enteró, le pidió que parase la campaña, él paró, y el mensaje ya había llegado.Añadir Anotación

Dentro de la editorial quien lo empujó fue el editor Alex Galer, con la directora editorial Marie Javins detrás. Se anunció en la Comic Con de Nueva York en octubre de 2025 y se confirmó en enero.

El resultado se llama Swamp Thing 1989: cuatro números del sello Black Label, mensuales, del 29 de abril a julio de 2026. Dentro va el número 88 tal como se escribió y se dibujó en 1989, más tres guiones nuevos que Veitch ha escrito ahora para terminar la historia de la que lo cortaron: los números 89, 90 y 91 que nunca existieron.Añadir Anotación

Y la presentación es lo más bonito que ha hecho DC este año: maqueta de época, la numeración antigua en la portada, papel de facsímil y anuncios al estilo de entonces. Han mantenido incluso la costumbre de fechar las portadas tres meses por delante, que es por lo que el último número lleva SEP 26 estampado. No es un tomo recopilatorio con prólogo académico: son cuatro cómics fingiendo, sin despeinarse, que los últimos treinta y siete años no han pasado.Añadir Anotación

De qué va, hasta donde puedo contar



La Cosa del Pantano cae hacia atrás en el tiempo y no puede parar. Llega a Judea. Se encuentra con un carpintero. Y según la propia sinopsis de DC, ese encuentro le cambia el destino a la criatura, tiene consecuencias en todo el universo DC, establece por fin el origen de Etrigan el Demonio y lo empuja hacia atrás hasta el Big Bang.Añadir Anotación

Fíjate en lo que dice esa lista sobre el tipo de guionista que es Veitch. Con la imagen más inflamable a la que puede echar mano un cómic comercial americano, su instinto no fue provocar: fue meterla en la continuidad, convertirla en la razón de que exista un demonio amarillo que habla en verso, y seguir tirando hacia atrás hasta que ya no queda hacia dónde.Añadir Anotación

Su explicación de lo que buscaba es desarmante de puro sincera: quería juntar el panteísmo y la espiritualidad, porque el cristianismo moderno le parece que se ha cortado la naturaleza de sí mismo. Eso es lo que está haciendo el cordero de la portada. Un elemental vegetal sosteniendo un cordero en un olivar no es una blasfemia, es un argumento. Puedes decidir si el argumento se sostiene. Lo que no puedes decir es que sea barato.Añadir Anotación

A partir de aquí dejo de contar. Los dos últimos números hacen cosas que no te voy a quitar, incluida una resolución para lo de Abby y Alec que la etapa de 1989 dejó colgada en el aire durante una generación. Quienes lo han leído entero repiten mucho una palabra, catártico, y repiten otra cosa: que encaja en la continuidad antigua con tanta naturalidad que parece que siempre estuvo ahí. Que es exactamente lo que pasaba.Añadir Anotación

Por qué importa

Porque el cómic pierde cosas continuamente y casi nunca las recupera.

Cualquier medio por entregas es un cementerio de sagas que se pararon porque despidieron a alguien, cancelaron una colección o alguien cogió un teléfono. Lo normal es que el final sobreviva solo como anécdota de mesa redonda, degradándose un poco cada vez que se cuenta, hasta que se mueren los que podían contarla. Eso es lo habitual. Eso es lo que le pasó a esta historia durante treinta y siete años.Añadir Anotación

Lo raro no es que DC cambiara de opinión. Es que quedara materia suficiente para poder cambiarla: unas fotocopias en un cajón, un guionista con la memoria intacta y la misma mala uva, un entintador que conocía la línea de su amigo, y quinientos desconocidos dispuestos a dedicar diez minutos a escribir un correo. Quita cualquiera de esas cuatro cosas y este tebeo no existe.Añadir Anotación

Conviene también mirar la victoria de frente. A nadie de la DC de 1989 lo desautorizaron: lo que pasó es que se les sobrevivió. La empresa que lo paró es la empresa que lo vende, con variante en foil. Veitch tiene su final, Zulli tiene un último crédito que no llegó a ver impreso y los lectores tenemos un cómic; las tres cosas son buenas, y ninguna deshace una decisión que le torció la carrera a un hombre por teléfono en la primavera de 1989.Añadir Anotación

Aun así. Vuelve a mirar esa portada. Alguien ha impreso un 88, con el logotipo antiguo, en 2026.

De vez en cuando el pantano devuelve lo que se traga.

Para leerlo

Los cuatro números están a la venta en inglés, en papel y en digital. En castellano no hay nada anunciado todavía. Si quieres el contexto, lo que sí está en las librerías de aquí es la etapa de Alan Moore, que ECC mantiene en catálogo (incluida la saga completa en un tomo de mil ciento sesenta y ocho páginas) y en la que, por cierto, hay bastante Veitch dibujando.Añadir Anotación

Imágenes: DC Comics. Portadas de Rick Veitch, color de Trish Mulvihill.

Noticias, 6 de Septiembre de 2026
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