"¡Bestias de Inglaterra, bestias de Irlanda!
¡Bestias de toda tierra y clima!
¡Oíd mis gozosas nuevas
que cantan un futuro feliz!"
Sinopsis
Los animales de la granja de los Jones se sublevan contra sus dueños humanos y los vencen. Los animales, dirigidos por los cerdos, acuerdan construir una granja donde no exista la explotación ni la desigualdad. Pero el poder corrompe... .
Crítica
Puntuación del crítico10Se trata de una de esas obras maestras que ha sido olvidada gracias a las sucesivas adaptaciones que se han hecho en el celuloide, no sabiendo captar su esencia ninguna de ellas.
Orwell, con su acostumbrado estilo sencillo, directo (aunque no exento de ironía), concibe este libro que en principio pretendía ser una sátira del estalinismo, pero cuyo mensaje universal va mucho más allá. Rebelión en la granja es una dura fábula que habla de una revolución traicionada, de la corrupción que engendra el poder, de la gradual tergiversación de un ideal y un lúcido exámen de los desplazamientos y manipulaciones que sufre la verdad histórica en los momentos de transformación política (esto es casi un calco de la contraportada de mi edición).
Que el libro lo protagonicen animales no lo libra de dureza, de tristeza, de rabia contra la injusticia. He sentido junto a Boxer, Clover, Benjamín, y los demás personajes muchísimas cosas.
La novela reconstruye hábilmente (adaptándolos al microcosmos de una granja) los sucesos que desencadenaron la revolución rusa y cómo poco a poco un sueño prometedor acabó en nada por una imperdonable traición.
Los personajes son retratados a modo de simbolismos, siendo los cerdos la clase dirigente, las ovejas y gallinas, las que siguen obedientemente al poder, Clover y Boxer el proletariado, los perros la policía/ejército Benjamín el escepticismo del intelectual, el cuervo la religión ("el opio de los pueblos", parece decirnos Orwell, siguiendo la máxima marxista)... etc, etc. Más concretamente, Napoleón representaría a Stalin, Snowball a Trotsky, el Viejo Mayor a Marx/Lenin (esta identificación no resulta tan concreta)... y lo mismo ocurre con las situaciones, como las purgas en el partido y ejecuciones del gobierno de Stalin... .
En resumen : un libro triste, duro, libre de los finales esperanzadores de las películas que tomaron su argumento. Sentí junto a los animales la llegada de esa esperanza de un mundo mejor, y me fui decepcionando, entristeciendo y llenando de rabia a medida que el gobierno de los cerdos se iba transformando en un equivalente al de los hombres.
Una fábula necesaria, que bajo su aparente sencillez está plagada de verdades universales que nos hablan de un mundo que nada ha cambiado desde que la obra fue escrita.
El final estremece por lo terrible.
Orwell, con su acostumbrado estilo sencillo, directo (aunque no exento de ironía), concibe este libro que en principio pretendía ser una sátira del estalinismo, pero cuyo mensaje universal va mucho más allá. Rebelión en la granja es una dura fábula que habla de una revolución traicionada, de la corrupción que engendra el poder, de la gradual tergiversación de un ideal y un lúcido exámen de los desplazamientos y manipulaciones que sufre la verdad histórica en los momentos de transformación política (esto es casi un calco de la contraportada de mi edición).
Que el libro lo protagonicen animales no lo libra de dureza, de tristeza, de rabia contra la injusticia. He sentido junto a Boxer, Clover, Benjamín, y los demás personajes muchísimas cosas.
La novela reconstruye hábilmente (adaptándolos al microcosmos de una granja) los sucesos que desencadenaron la revolución rusa y cómo poco a poco un sueño prometedor acabó en nada por una imperdonable traición.
Los personajes son retratados a modo de simbolismos, siendo los cerdos la clase dirigente, las ovejas y gallinas, las que siguen obedientemente al poder, Clover y Boxer el proletariado, los perros la policía/ejército Benjamín el escepticismo del intelectual, el cuervo la religión ("el opio de los pueblos", parece decirnos Orwell, siguiendo la máxima marxista)... etc, etc. Más concretamente, Napoleón representaría a Stalin, Snowball a Trotsky, el Viejo Mayor a Marx/Lenin (esta identificación no resulta tan concreta)... y lo mismo ocurre con las situaciones, como las purgas en el partido y ejecuciones del gobierno de Stalin... .
En resumen : un libro triste, duro, libre de los finales esperanzadores de las películas que tomaron su argumento. Sentí junto a los animales la llegada de esa esperanza de un mundo mejor, y me fui decepcionando, entristeciendo y llenando de rabia a medida que el gobierno de los cerdos se iba transformando en un equivalente al de los hombres.
Una fábula necesaria, que bajo su aparente sencillez está plagada de verdades universales que nos hablan de un mundo que nada ha cambiado desde que la obra fue escrita.
El final estremece por lo terrible.
Waster





