stat rosa pristina nomine, nomine nuda tenemus
Sinopsis
Valiéndose de características propias de la novela gótica, la crónica medieval, la novela policíaca, el relato ideológico en clave y la alegoría narrativa, El nombre de la rosa narra las actividades detectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes cometidos en una abadía benedictina...
Crítica
Puntuación del crítico10La célebre primera novela de Umberto Eco, publicada hace ya casi 25 años y con la que saltaría a la primera plana de la narrativa contemporánea al vender más de diez millones de ejemplares. El libro está narrado en primera persona por el monje benedictino Adso de Melk, que ya viejo, escribe sobre los hechos acontecidos en el año 1327, cuando acompañaba a su mentor, el monje franciscano Guillermo de Baskerville, encargado de resolver un misterioso crímen cometido en una abadía italiana.
Pese a su aspecto de thriller, Eco utiliza su amplia erudicción (rayando la pedantería) para volcar en la novela sus conocimientos medievales sobre literatura, filosofía, teología, política y, no pudiendo ser de otra forma en él, semiótica. Es por ello que muchos lectores que busquen una simple novela de misterio y asesinatos, puedan verse defraudados al toparse con páginas y páginas dedicadas a discutir sobre la pobreza de Cristo o la naturaleza de las herejías. A mí, que sí entro en este juego, me parece una novela redonda, y contrariamente a algunas críticas que he leído, con un final perfecto.
Particularmente brillantes me parecen el capítulo donde Guillermo y Adso se aventuran por primera vez en la biblioteca de la abadía (brillantemente concebida como un laberinto) y el proceso de inquisición llevado a cabo contra dos monjes de la abadía, donde el escritor muestra con su habitual fino sentido del humor tan terrible juicio.
Para terminar, decir que pese al abundante uso del latín del que el libro hace gala, no será impedimento para nadie, pues todas las frases en este idioma están traducidas en un apéndice. Además la edición incluye las Apostillas a El nombre de la Rosa que el propio autor escribió.
Pese a su aspecto de thriller, Eco utiliza su amplia erudicción (rayando la pedantería) para volcar en la novela sus conocimientos medievales sobre literatura, filosofía, teología, política y, no pudiendo ser de otra forma en él, semiótica. Es por ello que muchos lectores que busquen una simple novela de misterio y asesinatos, puedan verse defraudados al toparse con páginas y páginas dedicadas a discutir sobre la pobreza de Cristo o la naturaleza de las herejías. A mí, que sí entro en este juego, me parece una novela redonda, y contrariamente a algunas críticas que he leído, con un final perfecto.
Particularmente brillantes me parecen el capítulo donde Guillermo y Adso se aventuran por primera vez en la biblioteca de la abadía (brillantemente concebida como un laberinto) y el proceso de inquisición llevado a cabo contra dos monjes de la abadía, donde el escritor muestra con su habitual fino sentido del humor tan terrible juicio.
Para terminar, decir que pese al abundante uso del latín del que el libro hace gala, no será impedimento para nadie, pues todas las frases en este idioma están traducidas en un apéndice. Además la edición incluye las Apostillas a El nombre de la Rosa que el propio autor escribió.
Aguirre



