
El embargo de críticas completas se ha levantado hoy, miércoles 21 de octubre, y «Clayface» ya tiene su veredicto inicial: 77% Fresh en Rotten Tomatoes con 44 críticas, según las primeras crónicas de la mañana. La cifra se mueve por minutos -la página de RT ya marca 62 críticas y la media ronda el 74-, así que el número definitivo bailará en las próximas horas. El estreno es este viernes 23.
Es una victoria relativa importante para DC Studios: «Supergirl» se quedó en el 57-58%, la nota más baja del DCU, mientras «Superman» aguanta el 83%, «Creature Commandos» el 95% y la segunda temporada de «Peacemaker» el 94%. La apuesta de terror corporal de James Watkins queda así como la segunda película del DCU mejor valorada, solo por detrás de «Superman». Hasta el mercado de predicciones acertó: Kalshi apostaba por un ~77% con un 66% de probabilidad de terminar Fresh por encima de 70.
El consenso, eso sí, está dividido. Del lado positivo, el nombre que más se repite es el de Tom Rhys Harries: Clarisse Loughrey (The Independent, 3/5) celebra que «trabaja cada escena con una intensidad herida que traspasaría una docena de prótesis»; Courtney Small (Exclaim!, 8/10) la ve «una obra genuinamente sorprendente y entretenida, un recordatorio de lo que las adaptaciones de cómic pueden lograr cuando no cargan con el peso de establecer o prolongar una franquicia»; Jim Vejvoda (IGN, 7/10) la define como «una divertida gamberrada de body horror que despliega su desagradable potencial en el acto final tras un arranque de combustión lenta».
Del lado podrido, los dardos también vuelan alto: David Fear (Rolling Stone) la despacha como «el equivalente a comerse un puñado de plastilina, y dos veces más insípida»; Brian Truitt (USA Today, 2/4) escribe que «el inquietante y frustrante thriller de Watkins solo puede derretir hasta cierto punto los afilados rasgos de Tom Rhys Harries entre un montón de escenas espeluznantes y una grave falta de desarrollo de personajes»; Brian Tallerico (RogerEbert.com, 1,5/4): «una película no debería darte los temas con cuchara, pero también tiene que poner algo más que papilla deforme en el plato».
Y la polémica de la semana queda zanjada: la crítica de Josh Wilding (ComicBookMovie), el 2,5/5 que llamó a la película «DC’s Morbius moment» y desapareció del Tomatómetro el martes, ha vuelto al contador tras levantarse el embargo. Wilding mantiene que no rompió nada: vio la película pagando su entrada en un pase misterioso Odeon en Reino Unido.
La taquilla sigue siendo la incógnita. Las preventas apuntan a una apertura doméstica en torno a los 20 millones, por debajo de los 23-33 que proyecta Boxoffice Pro. Con un presupuesto de 30 millones según The Hollywood Reporter, una apertura modesta le bastaría para quedar en tablas el primer fin de semana; la regla de 2-2,5 veces sitúa la rentabilidad mundial en torno a los 60-75 millones. El contraste con «Supergirl» es total: peores críticas (57-58%), mejor apertura (37,1 millones) y final como la película de DC menos taquillera de la historia (126,4 millones mundiales). «Clayface» llega con el planteamiento inverso: nota Fresh y previsión pequeña. Las críticas tienen dos días para vender entradas.
Metacritic, a esta hora, aún no refleja una puntuación consolidada en las fuentes consultadas.
Es una victoria relativa importante para DC Studios: «Supergirl» se quedó en el 57-58%, la nota más baja del DCU, mientras «Superman» aguanta el 83%, «Creature Commandos» el 95% y la segunda temporada de «Peacemaker» el 94%. La apuesta de terror corporal de James Watkins queda así como la segunda película del DCU mejor valorada, solo por detrás de «Superman». Hasta el mercado de predicciones acertó: Kalshi apostaba por un ~77% con un 66% de probabilidad de terminar Fresh por encima de 70.
El consenso, eso sí, está dividido. Del lado positivo, el nombre que más se repite es el de Tom Rhys Harries: Clarisse Loughrey (The Independent, 3/5) celebra que «trabaja cada escena con una intensidad herida que traspasaría una docena de prótesis»; Courtney Small (Exclaim!, 8/10) la ve «una obra genuinamente sorprendente y entretenida, un recordatorio de lo que las adaptaciones de cómic pueden lograr cuando no cargan con el peso de establecer o prolongar una franquicia»; Jim Vejvoda (IGN, 7/10) la define como «una divertida gamberrada de body horror que despliega su desagradable potencial en el acto final tras un arranque de combustión lenta».
Del lado podrido, los dardos también vuelan alto: David Fear (Rolling Stone) la despacha como «el equivalente a comerse un puñado de plastilina, y dos veces más insípida»; Brian Truitt (USA Today, 2/4) escribe que «el inquietante y frustrante thriller de Watkins solo puede derretir hasta cierto punto los afilados rasgos de Tom Rhys Harries entre un montón de escenas espeluznantes y una grave falta de desarrollo de personajes»; Brian Tallerico (RogerEbert.com, 1,5/4): «una película no debería darte los temas con cuchara, pero también tiene que poner algo más que papilla deforme en el plato».
Y la polémica de la semana queda zanjada: la crítica de Josh Wilding (ComicBookMovie), el 2,5/5 que llamó a la película «DC’s Morbius moment» y desapareció del Tomatómetro el martes, ha vuelto al contador tras levantarse el embargo. Wilding mantiene que no rompió nada: vio la película pagando su entrada en un pase misterioso Odeon en Reino Unido.
La taquilla sigue siendo la incógnita. Las preventas apuntan a una apertura doméstica en torno a los 20 millones, por debajo de los 23-33 que proyecta Boxoffice Pro. Con un presupuesto de 30 millones según The Hollywood Reporter, una apertura modesta le bastaría para quedar en tablas el primer fin de semana; la regla de 2-2,5 veces sitúa la rentabilidad mundial en torno a los 60-75 millones. El contraste con «Supergirl» es total: peores críticas (57-58%), mejor apertura (37,1 millones) y final como la película de DC menos taquillera de la historia (126,4 millones mundiales). «Clayface» llega con el planteamiento inverso: nota Fresh y previsión pequeña. Las críticas tienen dos días para vender entradas.
Metacritic, a esta hora, aún no refleja una puntuación consolidada en las fuentes consultadas.
Redacción