Corrían los años ochenta, y Jason Patrick lucía una melena rizosa y un aspecto de macarra en potencia que no tenía nada que ver con su actual aspecto de chico formal. Su hermano, si mal no recuerdo, era Corey Haim, un chico al que se le vio mucho durante esa década, apareciendo en películas para adolescentes ("Miedo Azul", "Admiradora secreta", "Papá Cadillac"). Entre ellos, juntos pero no revueltos, por un lado, la siempre entrañable Dianne Wiest como la madre ingenua y divorciada, también el veterano Barnard Hughes ("Cowboy a medianoche", "Hermanas", "Tron") como el abuelo; por otro un malo malísimo Kiefer Sutherland con un papel que le venía como anillo al dedo y finalmente, lo peor de la película: el insoportable niñato pseudo-actor de los 80 Corey Feldman ( tuvimos que aguantarle en VIERNES 13. CAPÍTULO FINAL, GREMLINS, LOS GOONIES, CUENTA CONMIGO, PAPÁ CADILLAC, NO MATARÁS... AL VECINO y atentos porque vuelve en... ¡CURSED!). Actores aparte, el film tiene el típico saborcillo ochentero subrayando el componente de cine para adolescentes, aunque el fascistilla Schumacker insiste en darle como siempre el toque videoclipero y hortera. No es muy aterradora, pero resulta francamente entretenida. La música, de lo mejor junto al reparto.