Paz Vega y el Sexo.
Sinopsis
Lucía, una joven camarera, se entera una noche de que Lorenzo, su novio con el que lleva conviviendo desde hace 6 años, ha muerto.
Destrozada por el dolor, decide huir y refugiarse en una isla.
Allí, gradualmente, irá recordando diversos aspectos de su oscuro pasado.
Destrozada por el dolor, decide huir y refugiarse en una isla.
Allí, gradualmente, irá recordando diversos aspectos de su oscuro pasado.
Crítica
Puntuación del crítico9Uniendo dos historias inicialmente independientes (la de una chica llamada Lucía, la muerte de su novio, su viaje a Formentera, etc y una historia titulada "El Sexo"), Julio Medem ha construido una de las obras más maravillosas, profundas y preciosas que se ha podido ver en el cine en
mucho tiempo. Y es que "Lucía y el sexo" es pura poesía. Sólo así se puede definir esta estupenda producción que, más que endurecer penes, ablanda lacrimales y corazones. Una triste y enternecedora narración que provoca en el espectador un sentimiento de abandono, de lucha por seguir adelante y de empatía hacia el personaje de Lucía.
Partiendo de un elemento tan polémico como el sexo, Medem ha
conseguido esculpir un precioso diamante. Sutileza, sensibilidad, maestría y un valor que muy pocos podrán superar en mucho tiempo. Cada plano, cada encuadre y cada enfoque tienen su explicación. Los gestos de Lucía, el movimiento de la cámara, la luz, las sombras, las notas musicales... todo está sabiamente estudiado. Sin embargo, para poder entender esta película, se hace necesario cumplir un requisito: las escenas de sexo explícito deben ser entendidas, no como un fin, sino como una herramienta mediante la cual se dan a conocer sentimientos, ilusiones y temores. Un vehículo sobre el cual viajan fantasías, amores, miedos y soledades.
Y Julio nos lo relata optando por un esquema desordenado, aparentemente inconexo, en donde presente y pasado se funden constantemente a base de gigantescos flashbacks. Todo un conglomerado de hechos que, poco a poco, van hilvanándose hasta conformar un único relato lógico y esclarecedor. Destacan especialmente el montaje y los planos, puramente oníricos y surrealistas. Como inverosímiles son los diálogos y las relaciones que surgen entre los personajes. Sin embargo ello es normal en su director. Medem quiere centrarse en ciertos sentimientos y hechos, buscando el por qué se actúa y no el cómo. Algo similar parece ocurrir con los diálogos. El principio de la película, con una Lucía declarándose inverosímilmente a una Lorenzo igual de increíble ya es toda una declaración de intenciones. El director necesitaba emparejarlos para contar su historia, y lo hizo. La forma empleada carece de importancia para él.
Se podría decir que Julio incrusta lo que quiere con rapidez, sin molestarse en fabricar relleno. Ello se traduce en un montaje en donde el espectador tiene la sensación de que falta película. Así es el cine de Medem.
Mención especial para Paz Vega, una actriz de trayectoria bastante interesante y para quien este metraje supuso su verdadera puesta de largo. Y es que, aunque sus comienzos como actriz se remontan a obras de teatro en el CAT sevillano y a series ya tan vetustas como “Menudo es mi padre” (Antena 3) y “Más que amigos” (Tele5), no fue hasta el bombazo de la serie “7 vidas” (Tele5) cuando abandonó el anonimato. Tras algún papel secundario en diversas obras menores, fue precisamente Medem quien la convenció para dar el salto a lo grande, desnudo incluido, en una obra que a gozado de la admiración (y el rechazo) de muchos espectador. Lástima que los últimos movimientos de ficha de esta sevillana no parezcan ser demasiado buenos, porque posibilidades hay.
Como curiosidad puede destacarse la variedad de opiniones vertidas por los profesionales de la crítica en torno a este trabajo. Para algunos la obra de Julio no pasa de ser un novelón decimonónico. Otros consideran a Medem un pedante, que ha cargado la cinta con tantos simbolismos que es difícil de seguir. Hay quienes la consideran su mejor producto. Otros ven con buenos ojos la primera mitad de la historia, a base de sexo, pero discrepan duramente con respecto al drama de la segunda mitad. En fin, opiniones para todos los gustos.
En resumen: preciosa película de Julio Medem y, según él mismo, continuación de “Los amantes del círculo polar”. Simbolismo, sexualidad y una Paz Vega jugándose el pellejo. Por fortuna la apuesta fue exitosa. Bien por Paz, bien por Medem, bien por Lucía.
mucho tiempo. Y es que "Lucía y el sexo" es pura poesía. Sólo así se puede definir esta estupenda producción que, más que endurecer penes, ablanda lacrimales y corazones. Una triste y enternecedora narración que provoca en el espectador un sentimiento de abandono, de lucha por seguir adelante y de empatía hacia el personaje de Lucía.
Partiendo de un elemento tan polémico como el sexo, Medem ha
conseguido esculpir un precioso diamante. Sutileza, sensibilidad, maestría y un valor que muy pocos podrán superar en mucho tiempo. Cada plano, cada encuadre y cada enfoque tienen su explicación. Los gestos de Lucía, el movimiento de la cámara, la luz, las sombras, las notas musicales... todo está sabiamente estudiado. Sin embargo, para poder entender esta película, se hace necesario cumplir un requisito: las escenas de sexo explícito deben ser entendidas, no como un fin, sino como una herramienta mediante la cual se dan a conocer sentimientos, ilusiones y temores. Un vehículo sobre el cual viajan fantasías, amores, miedos y soledades.
Y Julio nos lo relata optando por un esquema desordenado, aparentemente inconexo, en donde presente y pasado se funden constantemente a base de gigantescos flashbacks. Todo un conglomerado de hechos que, poco a poco, van hilvanándose hasta conformar un único relato lógico y esclarecedor. Destacan especialmente el montaje y los planos, puramente oníricos y surrealistas. Como inverosímiles son los diálogos y las relaciones que surgen entre los personajes. Sin embargo ello es normal en su director. Medem quiere centrarse en ciertos sentimientos y hechos, buscando el por qué se actúa y no el cómo. Algo similar parece ocurrir con los diálogos. El principio de la película, con una Lucía declarándose inverosímilmente a una Lorenzo igual de increíble ya es toda una declaración de intenciones. El director necesitaba emparejarlos para contar su historia, y lo hizo. La forma empleada carece de importancia para él.
Se podría decir que Julio incrusta lo que quiere con rapidez, sin molestarse en fabricar relleno. Ello se traduce en un montaje en donde el espectador tiene la sensación de que falta película. Así es el cine de Medem.
Mención especial para Paz Vega, una actriz de trayectoria bastante interesante y para quien este metraje supuso su verdadera puesta de largo. Y es que, aunque sus comienzos como actriz se remontan a obras de teatro en el CAT sevillano y a series ya tan vetustas como “Menudo es mi padre” (Antena 3) y “Más que amigos” (Tele5), no fue hasta el bombazo de la serie “7 vidas” (Tele5) cuando abandonó el anonimato. Tras algún papel secundario en diversas obras menores, fue precisamente Medem quien la convenció para dar el salto a lo grande, desnudo incluido, en una obra que a gozado de la admiración (y el rechazo) de muchos espectador. Lástima que los últimos movimientos de ficha de esta sevillana no parezcan ser demasiado buenos, porque posibilidades hay.
Como curiosidad puede destacarse la variedad de opiniones vertidas por los profesionales de la crítica en torno a este trabajo. Para algunos la obra de Julio no pasa de ser un novelón decimonónico. Otros consideran a Medem un pedante, que ha cargado la cinta con tantos simbolismos que es difícil de seguir. Hay quienes la consideran su mejor producto. Otros ven con buenos ojos la primera mitad de la historia, a base de sexo, pero discrepan duramente con respecto al drama de la segunda mitad. En fin, opiniones para todos los gustos.
En resumen: preciosa película de Julio Medem y, según él mismo, continuación de “Los amantes del círculo polar”. Simbolismo, sexualidad y una Paz Vega jugándose el pellejo. Por fortuna la apuesta fue exitosa. Bien por Paz, bien por Medem, bien por Lucía.






