Sinopsis
Marko Ramius (Sean Connery) es el capitán del submarino nuclear ruso Octubre Rojo, una mastodóntica nave dotada de un nuevo sistema de impulsión silencioso. Durante unos ejercicios de entrenamiento en mitad del oceano el Octubre Rojo se desvía de su ruta. La razón: Ramius planea desertar y pasarse al bando estadounidense.
Crítica
Puntuación del crítico7En 1984 Tom Clancy escribió la novela "La Caza del Octubre Rojo", editada en España en el 87 bajo el título de "La Caza del Submarino Ruso" (aquí siempre tan explícitos). En élla se relataba las peripecias de un submarino ruso que quiere desertar, provocando el desconcierto en ambos bandos. Aunque el eje central de la novela es el Octubre Rojo, el personaje principal de la historia es el agente de la CIA Jack Ryan, que más tarde protagonizaría otras publicaciones de este mismo escritor.
El libro fue llevado al cine en 1990 por John McTiernan ("Jungla de Cristal", "Depredador"), con un competente Sean Connery en el papel de Marko Ramius; un Connery irradiando luz propia que impone dominio y formalidad a su tripulación con sólo lanzar una mirada. Su presencia, su compostura y su cuidado aspecto le convierten en una figura severa pero respetable. Nadie sospecharía que en su interior se esconde un hombre profundamente dolido con el gobierno comunista. Alec Baldwin como Jack Ryan y Sam Neill como Borodin cumplen con sus papeles, aunque lo cierto es que Connery los eclipsa con facilidad. En general, la película mantiene la tensión y sabe escoger los momentos adecuados. Buen ambiente y personajes verosímiles.
En la música, Basil Paledoruis; ese maravilloso compositor responsable de las partituras de "Conan, el Bárbaro" (1982).Y en fotografía un Jan de Bont aprendiendo el oficio para años más tarde meterse de lleno en la dirección con "Speed" (1994).
En su contra la película emana ese olor a patriotismo y autosuficiencia tan propio de las producciones estadounidenses. Un aroma que se torna en anécdota en comparación con la novela. En élla, el olorcillo adopta aires de pestazo: Patriotismo a tomo y lomo, miradas frecuentes al ombligo, menosprecio hacia todo lo que no sea estadounidense, halagos constantes al ejército y el gobierno propio, aires de superioridad en todos los campos y, en general, una defensa a ultranza del "american way of life". Todo éllo mezclado con una narración sencilla, carente de poesía o razonamientos elaborados, embutida entre toneladas de tecnicismos y jerga militar autocomplaciente. Un texto simple, triturado y espectacular para que cualquier lector, independientemente de su formación, pueda entenderlo y sentirse fascinado. Un trabajo escrito para mayor gloria del americano de a pie que ve en ella una alabanza a su país y a los suyos mientras el resto no son nada. No extraña pues que Tom Clancy sea tan adorado en aquellas tierras y tan detestado en el resto del mundo.
En resumen: Película de suspense, con buenos actores y suficiente gancho para atrapar durante un par de horas. Todo un prodigio teniendo en cuenta la novela original. Con tales antecedentes, demasiado buena ha salido.
El libro fue llevado al cine en 1990 por John McTiernan ("Jungla de Cristal", "Depredador"), con un competente Sean Connery en el papel de Marko Ramius; un Connery irradiando luz propia que impone dominio y formalidad a su tripulación con sólo lanzar una mirada. Su presencia, su compostura y su cuidado aspecto le convierten en una figura severa pero respetable. Nadie sospecharía que en su interior se esconde un hombre profundamente dolido con el gobierno comunista. Alec Baldwin como Jack Ryan y Sam Neill como Borodin cumplen con sus papeles, aunque lo cierto es que Connery los eclipsa con facilidad. En general, la película mantiene la tensión y sabe escoger los momentos adecuados. Buen ambiente y personajes verosímiles.
En la música, Basil Paledoruis; ese maravilloso compositor responsable de las partituras de "Conan, el Bárbaro" (1982).Y en fotografía un Jan de Bont aprendiendo el oficio para años más tarde meterse de lleno en la dirección con "Speed" (1994).
En su contra la película emana ese olor a patriotismo y autosuficiencia tan propio de las producciones estadounidenses. Un aroma que se torna en anécdota en comparación con la novela. En élla, el olorcillo adopta aires de pestazo: Patriotismo a tomo y lomo, miradas frecuentes al ombligo, menosprecio hacia todo lo que no sea estadounidense, halagos constantes al ejército y el gobierno propio, aires de superioridad en todos los campos y, en general, una defensa a ultranza del "american way of life". Todo éllo mezclado con una narración sencilla, carente de poesía o razonamientos elaborados, embutida entre toneladas de tecnicismos y jerga militar autocomplaciente. Un texto simple, triturado y espectacular para que cualquier lector, independientemente de su formación, pueda entenderlo y sentirse fascinado. Un trabajo escrito para mayor gloria del americano de a pie que ve en ella una alabanza a su país y a los suyos mientras el resto no son nada. No extraña pues que Tom Clancy sea tan adorado en aquellas tierras y tan detestado en el resto del mundo.
En resumen: Película de suspense, con buenos actores y suficiente gancho para atrapar durante un par de horas. Todo un prodigio teniendo en cuenta la novela original. Con tales antecedentes, demasiado buena ha salido.



