El mundo de la droga
Sinopsis
Javier Rodríguez es un policía mexicano que trabaja en la frontera junto con su amigo y compañero Manolo Sánchez. Ambos están bajo las órdenes del hombre más temido por los criminales en México, el General Salazar. Javier y Manolo intentan combatir las tentaciones de poder y dinero pero se ven abocados a una telaraña de corrupción que desemboca en una situación insostenible.
En Estados Unidos, el juez de la Corte Suprema de Ohio, el reverendo Robert Wakefield, es nombrado por el Presidente como máximo responsable en la lucha contra la droga. En su hogar, él y su esposa Barbara deben lidiar con la cada vez más fuerte adicción a las drogas de su adolescente hija Caroline.
En San Diego, dos agentes encubiertos de la DEA trabajan a destajo contra del cartel de Obregón. El arresto del traficante Eduardo Ruiz posibilitará que testifique contra el acaudalado traficante Carlos Ayala, quien serás arrestado antes la sorpresa de su ignorante y embarazada esposa Helena. Helena y su hijo son amenazados por los socios de su esposo y vigilados por los agentes de la DEA.
En Estados Unidos, el juez de la Corte Suprema de Ohio, el reverendo Robert Wakefield, es nombrado por el Presidente como máximo responsable en la lucha contra la droga. En su hogar, él y su esposa Barbara deben lidiar con la cada vez más fuerte adicción a las drogas de su adolescente hija Caroline.
En San Diego, dos agentes encubiertos de la DEA trabajan a destajo contra del cartel de Obregón. El arresto del traficante Eduardo Ruiz posibilitará que testifique contra el acaudalado traficante Carlos Ayala, quien serás arrestado antes la sorpresa de su ignorante y embarazada esposa Helena. Helena y su hijo son amenazados por los socios de su esposo y vigilados por los agentes de la DEA.
Crítica
Puntuación del crítico7Tomando como punto de partida una antigua serie documental de la BBC, Traffik, que seguía la ruta de la droga desde Pakistán a Europa, el últimamente hiperactivo Steven Soderbergh elabora una de sus películas más célebres en esta visión caleidoscópica de la droga y todo lo que ella mueve, huyendo del film de acción y policiaco habitual que se estila en Hollywood acerca del tema (vease por ejemplo Dos Policias Rebeldes 2).
Se basa en tres historias que ocurren simultáneamente y más relacionadas entre sí de lo que aparentan en un principio, cuyo nexo común son los estupefacientes. Historias bien diferenciadas mediante el hábil truco y a la vez impecable recurso artístico de aplicar a la fotografía filtros de color que resaltan un aspecto determinado de lo que se cuenta, como el caluroso amarillo desértico de las escenas de Tijuana o el frío azul grisáceo que inunda las imágenes de Washigton D.C.
A la vez, Soderbergh utiliza técnicas del documental, como la cámara en mano, en busca de un mayor realismo y crudeza en lo retratado.
Las tres tramas cubren los tres aspectos principales de la ruta de la droga en su tránsito a Estados Unidos: producción, distribución y consumidores. Bien retratadas, aunque me quedo con la parte de México como la mejor y la que tiene que ver con Michael Douglas y su hija adicta como la más floja y por momentos, más propia de un telefilm.
El reparto es impresionante y cumple con nota en general. Benicio del Toro se llevó uno de los cuatro Oscars que ganó esta película en el 2000.
A la película le falta funcionar más como conjunto y sobre todo, una resolución menos facilona y más acorde con todo lo expuesto con anterioridad en el film: la guerra contra la droga no se puede ganar.
Se basa en tres historias que ocurren simultáneamente y más relacionadas entre sí de lo que aparentan en un principio, cuyo nexo común son los estupefacientes. Historias bien diferenciadas mediante el hábil truco y a la vez impecable recurso artístico de aplicar a la fotografía filtros de color que resaltan un aspecto determinado de lo que se cuenta, como el caluroso amarillo desértico de las escenas de Tijuana o el frío azul grisáceo que inunda las imágenes de Washigton D.C.
A la vez, Soderbergh utiliza técnicas del documental, como la cámara en mano, en busca de un mayor realismo y crudeza en lo retratado.
Las tres tramas cubren los tres aspectos principales de la ruta de la droga en su tránsito a Estados Unidos: producción, distribución y consumidores. Bien retratadas, aunque me quedo con la parte de México como la mejor y la que tiene que ver con Michael Douglas y su hija adicta como la más floja y por momentos, más propia de un telefilm.
El reparto es impresionante y cumple con nota en general. Benicio del Toro se llevó uno de los cuatro Oscars que ganó esta película en el 2000.
A la película le falta funcionar más como conjunto y sobre todo, una resolución menos facilona y más acorde con todo lo expuesto con anterioridad en el film: la guerra contra la droga no se puede ganar.
Aguirregaray




