El magistral Kevin Kline vuelve a la carga con una película de profesores y alumnos.
¡Vaya, que original! Pues si. Lo es.
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico8En un principio uno puede pensar en el Club de los Poetas muertos, película por excelencia de este subgénero, protagonizada por el histriónico Robin Williams que interpretaba a Robin Williams.
El Club de los emperadores tiene algo de aquel regusto de los poetas muertos, pero con el saber hacer de Kevin Kline.
El oscarizado Kline interpreta a un profesor de un colegio pijo americano, encargado de desilvestrar a los nenes de papa con su clase de Historia clásica. A diferencia de Williams, que era el profesor rebelde, guay y transgresor que llegaba a desbaratar el conformismo enmohecido, Kline nos muestra un profesor amante de la tradición y el orden, que, sin embargo, no deja de ser un buen profesor.
Sin recurrir a recursos tan facilones, el profesor luchará por meter en vereda al hijo consentido y malcriado del senador del estado.
La acción transcurre entre los años 70 y los 90, mostrandonos en primer término esta lucha, y más tarde su resultado 25 años después.
Una película sensible y emocionante, tremendamente humana y bastante divertida.
El Club de los emperadores tiene algo de aquel regusto de los poetas muertos, pero con el saber hacer de Kevin Kline.
El oscarizado Kline interpreta a un profesor de un colegio pijo americano, encargado de desilvestrar a los nenes de papa con su clase de Historia clásica. A diferencia de Williams, que era el profesor rebelde, guay y transgresor que llegaba a desbaratar el conformismo enmohecido, Kline nos muestra un profesor amante de la tradición y el orden, que, sin embargo, no deja de ser un buen profesor.
Sin recurrir a recursos tan facilones, el profesor luchará por meter en vereda al hijo consentido y malcriado del senador del estado.
La acción transcurre entre los años 70 y los 90, mostrandonos en primer término esta lucha, y más tarde su resultado 25 años después.
Una película sensible y emocionante, tremendamente humana y bastante divertida.
Raul Atreides
