Todos nos movemos por instinto.
Sinopsis
La película se sitúa en una escuela de arte muy liberal en la Nueva Inglaterra actual. Se-guimos al hermano pequeño de Patrick Bates-man, Sean y a sus amigos de la escuela, siempre en busca de juergas, y fiestas estu-diantiles inacabables. Con fiestas denominadas “La fiesta del culo del mundo”, La fiesta “Vístete para que te follen”, o la fiesta “Del fin del mundo”, a las cuales asisten convenientemente algunos miem-bros de las clases de Camden. Con reminiscencias de “la nada” de Sartre, tres estudiantes se ven envueltos en un curioso triángulo amoroso, con una historia de pasión y castigos. Cada uno de los personajes necesita a los otros dos para crear y ver realizadas sus ilusiones. Su estilo de vida decadente, su privilegiada cuna y las fiestas animadas por la cocaína dejan al desnudo a sus hastiados participantes al despojarles de los paradigmas edulcoranizados de la generación de sus padres; y se ven forzados a definir sus pro-pias reglas del juego.
(Información publicada en Labutaca.net)
(Información publicada en Labutaca.net)
Crítica
Puntuación del crítico8Podría prejuzgarse esta original y curiosa película y meterla en el mismo saco que las de los imitadores de Tarantino y que el cine juvenil descerebrado de los USA; pero viéndola descubres una manera personalísima de contar una(s) historia(s) de por sí atractivas.
Los personajes tienen mucha más sustancia y personalidad de las que se les podría suponer, y el tono de comedia se oscurece jmuy a menudo al descubrir que se nos están relatando cosas tremendas, en el fondo.
Roger Avary, su realizador, es el tipo que salió a recoger un Oscar con Tarantino por el insuperable guión de ’Pulp Fiction’, y para despedirse soltó aquello de que lo sentía, pero tenía que ir al baño.
Eso, a un mediocre, no se le perdona, pero a un genio si.
Los personajes tienen mucha más sustancia y personalidad de las que se les podría suponer, y el tono de comedia se oscurece jmuy a menudo al descubrir que se nos están relatando cosas tremendas, en el fondo.
Roger Avary, su realizador, es el tipo que salió a recoger un Oscar con Tarantino por el insuperable guión de ’Pulp Fiction’, y para despedirse soltó aquello de que lo sentía, pero tenía que ir al baño.
Eso, a un mediocre, no se le perdona, pero a un genio si.
Enrique Marqués (www.noticiasjovenes.com)




