Waster
desde Madrid
, España
Viernes, 10 de Agosto de 2007 a las 12:16
Animación clásica de primera calidad, con un efectivo sentido del humor, sensible y muy entretenida. No es sólo, como dice Bing, que esté exenta de mensajes conservador, sino que la visión de la América de los 50 es muy progresista. Vamos, que es difícil ver una película animada y pretendidamente infantil en la que los malos sean el gobierno estadounidense, y concretamente, un agente secreto que conjuga todas las paranoias del momento. Por otra parte, muy buenas las referencias a los comics, el paranoide cine de aquélla época, y el retrato del clima psicológico de la época.
Su riqueza de ideas y las múltiples referencias sociopolíticas la alejan de, por ejemplo, las típicas películas de la artísticamente decadente Disney.
Profundamente pacifista (el hecho de que el gigante sólo reaccione violentamente ante la propia violencia), altamente crítica con la actitud de los Estados Unidos con el resto del mundo, el auténtico "mensaje" (muy quijotesco) de esta película es algo que ya hemos oído y visto muchas veces, pero que no pierde la capacidad de conmover si está bien contado: cada uno es lo que decide ser. El gigante, en principio de ambiguas intenciones, decidirá si prefiere ser Superman o su archienemigo, porque todos tenemos la capacidad de ser cualquiera de los dos; el bueno o el malo, el que ayuda a revocar la destrucción o el que destruye.
Maravillosa, tan solo mermada por algún tópico, pero en ningún momento boba, blandengue o estúpida. A la par que un homenaje al viejo cine de ciencia ficción de los 50, todo un canto a la amistad entre seres completamente distintos y contra la estulticia de quienes, para ostentar el poder absoluto, se arman y destruyen ciegamente lo que les rodea.