Dios mío, uno de los personajes más carismáticos de Disney convertido en asesino, no es ni más ni menos que el Pato Donald.
Sinopsis
Un asesino que habla como un pato, ronda por Nueva York asesinando mujeres de varias formas grotescas. El detective Jack Headly se empleará a fondo para intentar cazarlo.
Crítica
Puntuación del crítico5"El Destripador de Nueva York" podría pasar como un giallo menor sino fuera por sus inolvidables escenas gore con cuchillas de afeitar y por las carcajadas que producen ciertas secuencias y situaciones a lo largo de la película.
Este film no pasa de ser la historia de un policía que trata de cazar al maniaco que está acabando con la vida de numerosas jovencitas de la ciudad en el mejor estilo de ’Jack El Destripador’. ¿Cuál es la gracia del asesino?. Cada vez que comete o va a cometer una de sus tropelías las narra por teléfono con la voz del ¡Pato Donald! (ver para creer).
Posiblemente, y con estas premisas, la historia pasaría a los anales del cine de lo ridículo, pero sin embargo capta la atención del espectador con una inteligente mezcla de sadismo y erotismo a raudales, con un momento álgido en el que el asesino literalmente raja de arriba a bajo a su víctima con la cuchilla de afeitar.
Se aleja del tema paranormal del que nos tiene acostumbrados Fulci y se queda en una historia detectivesca, eso sí, el gore esta servido, y los orgasmos también.
Para mí es normalita, además de que no entendía nada cuando el asesino hablaba por el teléfono: CUA CUA CUUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAAA CUUAAAAAAAAA CUA CUA...
Este film no pasa de ser la historia de un policía que trata de cazar al maniaco que está acabando con la vida de numerosas jovencitas de la ciudad en el mejor estilo de ’Jack El Destripador’. ¿Cuál es la gracia del asesino?. Cada vez que comete o va a cometer una de sus tropelías las narra por teléfono con la voz del ¡Pato Donald! (ver para creer).
Posiblemente, y con estas premisas, la historia pasaría a los anales del cine de lo ridículo, pero sin embargo capta la atención del espectador con una inteligente mezcla de sadismo y erotismo a raudales, con un momento álgido en el que el asesino literalmente raja de arriba a bajo a su víctima con la cuchilla de afeitar.
Se aleja del tema paranormal del que nos tiene acostumbrados Fulci y se queda en una historia detectivesca, eso sí, el gore esta servido, y los orgasmos también.
Para mí es normalita, además de que no entendía nada cuando el asesino hablaba por el teléfono: CUA CUA CUUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAAA CUUAAAAAAAAA CUA CUA...
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