La segunda colaboración Kurosawa-Mifune. Un canto a la abnegación y a la voluntad.
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico7Ésta es la segunda película de la "trilogía moral", compuesta por El ángel ebrio y El perro rabioso . Las tres películas, diferentes entre sí, tienen en común que son films con una clara intención moral y que esto se nos enseña creando personajes que de una forma u otra son dos caras de la misma moneda ( que Kurosawa usaría mucho en su filmografía, pero nunca con una intención moralista ni de una forma tan acentuada).
El país en esos momentos estaba muy debilitado y la gente estaba rendida, cansada, destrozada por las guerras y las diferencias sociales más que nunca. De aquí salieron estas tres películas. Como curiosidad, a Mifune le quiso dar un papel radicalmente opuesto al que tenía en El ángel ebrio, ya que no deseaba que lo encasillaran en personificaciones de hombres violentos y cobardes.
Como las otras dos, es un pesimista retrato del Japón de postguerra y de la sociedad de clases. Pero esta vez, se sirve simplemente de un drama para contarlo (mientras que en las otras mezclaba el drama claramente amargo con el género del thriller).
Esto es tal vez lo que la haga la más débil de las tres películas, y una de las más flojas de su filmografía, pues no tiene mucho que contarnos.
La secuencia inicial, eso sí, es muy buena, llena de tensión, y muy bien ambientada. Logra introducirnos en la película. Luego no es que el film se haga malo o aburrido, es que nos cuenta de una forma un tanto melodramática la vida del noble médico en el hospital, y aunque la historia es bastante bonita, y más que correcta, a Kurosawa por lo menos yo le pido, como poco, una película altamente notable.
Está bien filmada, por supuesto, y la historia de amor llega a enternecer, también el personaje de Mifune (cuya interpretación es de las menos destacables de su carrera) nos conmueve con su peculiar forma de actuar y pensar.
Así nos recrea de una forma realista la vida en un hospital, con muchos personajes, cada uno con sus dudas y dramas.
La película recuerda mucho a El ángel ebrio con la aparición del hombre que infectó al protagonista.
Bonita de ver. Recomendada para incondicionales o para personas que quieran conocer toda la filmografía del autor.
El país en esos momentos estaba muy debilitado y la gente estaba rendida, cansada, destrozada por las guerras y las diferencias sociales más que nunca. De aquí salieron estas tres películas. Como curiosidad, a Mifune le quiso dar un papel radicalmente opuesto al que tenía en El ángel ebrio, ya que no deseaba que lo encasillaran en personificaciones de hombres violentos y cobardes.
Como las otras dos, es un pesimista retrato del Japón de postguerra y de la sociedad de clases. Pero esta vez, se sirve simplemente de un drama para contarlo (mientras que en las otras mezclaba el drama claramente amargo con el género del thriller).
Esto es tal vez lo que la haga la más débil de las tres películas, y una de las más flojas de su filmografía, pues no tiene mucho que contarnos.
La secuencia inicial, eso sí, es muy buena, llena de tensión, y muy bien ambientada. Logra introducirnos en la película. Luego no es que el film se haga malo o aburrido, es que nos cuenta de una forma un tanto melodramática la vida del noble médico en el hospital, y aunque la historia es bastante bonita, y más que correcta, a Kurosawa por lo menos yo le pido, como poco, una película altamente notable.
Está bien filmada, por supuesto, y la historia de amor llega a enternecer, también el personaje de Mifune (cuya interpretación es de las menos destacables de su carrera) nos conmueve con su peculiar forma de actuar y pensar.
Así nos recrea de una forma realista la vida en un hospital, con muchos personajes, cada uno con sus dudas y dramas.
La película recuerda mucho a El ángel ebrio con la aparición del hombre que infectó al protagonista.
Bonita de ver. Recomendada para incondicionales o para personas que quieran conocer toda la filmografía del autor.

