Fabuloso retrato del conflicto irlandés
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico10Neil Jordan es uno de los mejores directores irlandeses que existen junto a Jim Sheridan. Sus nombres son ya sinónimo de calidad y de buen cine (y de esperanza para el cine, como demuestra la última de Jordan, "El buen ladrón" y la última de Sheridan, "In América").
Después de rodar con acierto "Entrevista con el vampiro", Jordan se metió con veracidad y compromiso en este drama histórico.
La película narra, en modo de biopic, la cruda y violenta situación del país desde una óptica genial. Michael Collins fue el líder rebelde que consiguió la independencia para su país en 1922, pero que originó a su vez una guerra civil de catastróficas consecuencias.
La película es una obra de arte, llevada con mano maestra, con un ritmo estupendo y un guión que hace que te intereses y te metas de lleno en la trama.
El montaje es espectacular y la dirección exquisita. La labor de ambientación para crear esa Irlanda de principios del siglo XX es inmensa, con una fotografía sublime de Chris Menges.
El reparto cumple a la perfección y hay actuaciones excelentes de Liam Neeson (impresionante) y Alan Rickman. Neeson fue galardonado con la Copa Volpi al mejor actor en Venecia y, sorprendentemente le olvidaron en los oscars.
Julia Roberts introduce el pasaje de amor, pero en ningún momento pesado ni empalagoso, pasando a segundo plano y dando verdadera importancia a la Guerra que había en las calles. La historia misma parece a veces sacada de una película de cine negro, donde la violencia sacude la cinta con escenas magistrales (como esa en la que los "chicos" de Mik cumplen sus tareas) y otras estremecedoras (como la masacre en el partido de fútbol).
La banda sonora es también para recordar, una gozada de Elliot Goldenthal que estuvo nominada al Oscar junto a la fotografía.
Al final aparecen escenas reales, me imagino, del ataúd de Michael Collins.
Peliculón.
Después de rodar con acierto "Entrevista con el vampiro", Jordan se metió con veracidad y compromiso en este drama histórico.
La película narra, en modo de biopic, la cruda y violenta situación del país desde una óptica genial. Michael Collins fue el líder rebelde que consiguió la independencia para su país en 1922, pero que originó a su vez una guerra civil de catastróficas consecuencias.
La película es una obra de arte, llevada con mano maestra, con un ritmo estupendo y un guión que hace que te intereses y te metas de lleno en la trama.
El montaje es espectacular y la dirección exquisita. La labor de ambientación para crear esa Irlanda de principios del siglo XX es inmensa, con una fotografía sublime de Chris Menges.
El reparto cumple a la perfección y hay actuaciones excelentes de Liam Neeson (impresionante) y Alan Rickman. Neeson fue galardonado con la Copa Volpi al mejor actor en Venecia y, sorprendentemente le olvidaron en los oscars.
Julia Roberts introduce el pasaje de amor, pero en ningún momento pesado ni empalagoso, pasando a segundo plano y dando verdadera importancia a la Guerra que había en las calles. La historia misma parece a veces sacada de una película de cine negro, donde la violencia sacude la cinta con escenas magistrales (como esa en la que los "chicos" de Mik cumplen sus tareas) y otras estremecedoras (como la masacre en el partido de fútbol).
La banda sonora es también para recordar, una gozada de Elliot Goldenthal que estuvo nominada al Oscar junto a la fotografía.
Al final aparecen escenas reales, me imagino, del ataúd de Michael Collins.
Peliculón.
Davis


