Excelente exhibición del "Muay Thai" en esta producción thailandesa.
Sinopsis
Ting, un estudiante de Muay Thai a punto de ordenarse monje se ofrece para recuperar la cabeza antes de que la desgracia caiga sobre su pueblo.
Con su candor campesino como equipaje parte a la ciudad donde comienza su búsqueda del ladrón en la que será ayudado por un paisano que ha renegado de su origen rústico y cuya vida de picardías arrastra a Ting a situaciones comprometidas en las que acaba luchando en rings clandestinos con todo tipo de expertos en diferentes estilos de combate.
Crítica
Puntuación del crítico6Personalmente no he tenido el placer de ver mucho cine thailandés, de modo que, cuando menos, esta cinta nos aporta un tono de colorído exótico.
Siendo justos con la película hay que decir que es mala.
Los personajes son planos, la trama es de manual y los fallos de dirección son muchos. Continuos errores de raccord y un estilo videoclip muy al uso (repetición de las escenas más "guays" desde diferentes puntos de vista) y acción al puro estilo "holliwood casero".
Eso en la parte mala.
En la parte buena, soberbias escenas de acción, una fotografía muy agradecida y la oportunidad poco habitual de ver un estílo de lucha poco conocido dentro del género de artes marciales, el Muay Thai.
No hablamos de ese estilo que lucía el perverso antagonista de Van Damme en su ripiosa "Kikboxer", sino de un estílo depurado y elegante, más parecido al Jet Kune Do de Bruce Lee y a caballo de la gracia de Jet Li y la acrobacia de Jackie Chan. Y todo ello rodado de manera que uno puede ver lo que pasa en todo momento, lo cual es de agradecer en estos tiempos de "algo pasa, hay hostias y no me entero".
Con todo, la película no se hace aburrida y está salpiacada de un humor algo infantil, pero gracioso en ocasiones, y de escenas circenses a las que nos tiene acostumbrados el bueno de Chan, una persecución por un mercado de Bangkok llena de piruetas y una más que hilarante persecución de taxis motocarros (triciclos venidos a menos) que a un servidor le ha parecido bastante divertida y risible (aunque está por ver si ese era el objetivo del director).
En definitiva, una mescolanza de géneros que recuerda al cine chino de KungFu de la época casposa, con las piruetas de Jackie Chan, la acción Jolibudiense y el personaje (no quiero luchar por dinero, pero me veo obligado) estandar de Van Damme.
Una película para los amantes de las artes marciales que no es una maravilla, pero es divertida.
Raul Atreides










