Sanjuro, el protagonista de Yojimbo, continua sus aventuras.
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico10Quién dijo que segundas partes nunca fueron buenas.
Este pedazo de obra nos cuenta otro capítulo (posterior, se supone) de las aventuras de Sanjuro de las Camelias.
Kurosawa nos narra una historia simple, tal vez menos poderosa y atractiva que Yojimbo, pero cinematográficamente superior (aunque esto parezca imposible). La dirección es sobria, milimétricamente calculada, una composición de los encuadres rica hasta el detalle y una consecución de un estilo lo más parecido a la anterior película. Todo esto lima las deficiencias de su débil consistencia dramática.
Uno de los puntos fuertes del film es la evolución moral de Sanjuro (caracterizado inigualablemente por el genial Toshiro Mifune), sobre el que no diré nada para no estropearle el flim a nadie.
Kurosawa vuelve a dirigir dándonos una visión muy estilizada de la violencia, dejando (al igual que en films del autor) el encuadre libre para que todo se desarrolle lo más cercano posible a la realidad.
Gracias a la sobriedad de su perfecta puesta en escena, Kurosawa logra instantes de sensibilidad insuperables, memorables, que merecen un espacio entre lo mejor de la historia del cine.
La música, otra vez, vuelve a acompañar perfectamente el flim. Una música que parece describir a su complejo y misterioso protagonista.
En resumen, una obra maestra, tal vez dramática y argumentalmente inferior a Yojimbo, pero que nos hace olvidarnos de esas deficiencias por su superioridad cinematográfica.
(Y por supuesto, otra vez esos toques de humor tan personal que encontrábamos en Yojimbo, están presentes aquí).
Este pedazo de obra nos cuenta otro capítulo (posterior, se supone) de las aventuras de Sanjuro de las Camelias.
Kurosawa nos narra una historia simple, tal vez menos poderosa y atractiva que Yojimbo, pero cinematográficamente superior (aunque esto parezca imposible). La dirección es sobria, milimétricamente calculada, una composición de los encuadres rica hasta el detalle y una consecución de un estilo lo más parecido a la anterior película. Todo esto lima las deficiencias de su débil consistencia dramática.
Uno de los puntos fuertes del film es la evolución moral de Sanjuro (caracterizado inigualablemente por el genial Toshiro Mifune), sobre el que no diré nada para no estropearle el flim a nadie.
Kurosawa vuelve a dirigir dándonos una visión muy estilizada de la violencia, dejando (al igual que en films del autor) el encuadre libre para que todo se desarrolle lo más cercano posible a la realidad.
Gracias a la sobriedad de su perfecta puesta en escena, Kurosawa logra instantes de sensibilidad insuperables, memorables, que merecen un espacio entre lo mejor de la historia del cine.
La música, otra vez, vuelve a acompañar perfectamente el flim. Una música que parece describir a su complejo y misterioso protagonista.
En resumen, una obra maestra, tal vez dramática y argumentalmente inferior a Yojimbo, pero que nos hace olvidarnos de esas deficiencias por su superioridad cinematográfica.
(Y por supuesto, otra vez esos toques de humor tan personal que encontrábamos en Yojimbo, están presentes aquí).
Waster
