Myers
Sábado, 10 de Marzo de 2007 a las 13:47
Esta película tiene un magnetismo especial... Y desde luego no es por su argumento, ya que carece de toda lógica. Son las escenas con los maniquíes las que le otorgan esa fuerza alucinógena y delirante (Chuck Connors enmascarado lanzando a la protagonista un muñeco). Schmoeller (todo un "experto" es esto de los muñecos: "Puppet Master") logra una impactante plasmación del American Gothic en pantalla, al igual que Hooper ("La matanza de Texas", "Trampa Mortal"), Craven ("La última casa a la izquierda", "Las colinas tienen ojos"), Boorman ("Deliverance"), Spielberg ("El diablo sobre ruedas") o Clark ("Deathdream") esa misma década. El diseño de producción está realmente cuidado (el responsable fue Robert A. Burns quien ha trabajado en películas cabecera de Joe Dante, Tobe Hooper, Wes Craven o Stuart Gordon) y la música es espléndida (grande Pino Donaggio); si a ello le añadimos histeria granguiñolesca y tono onírico, de pesadilla (así lo indica la música de los créditos; teléfonos sin línea que suenan, final absurdo, personas que son "desmontadas" cual piezas de puzzle); tenemos un titulo de lo más extraño y atractivo (por mucho que termine cruzando "Psicosis", "Carrie" y "La matanza de Texas"). De acuerdo, no pasará a la historia, pero es toda una joyita malsana, al igual que "Phantasma" de ese mismo año. Por cierto, aparece Tanya Roberts futura "Ángel de Charlie", chica Bond ("Panorama para matar") y sex-symbol de los 80.
De aquí sacaron el material para la abyecta "La casa de cera" y no de "Los crímenes del museo de cera", tal como se vendió.