Siete años más tarde Damien descubre quién es en realidad y cuál es su misión. Ahora vive con sus tíos y con su primo y decide volver a iniciar la misión por la que llegó al mundo: reencarnarse en el propio mal. Sólo una pesona puede impedirlo, su padre, Richard Thorn.
Crítica
Puntuación del crítico: 6
Segunda secuela de la ’Profecía’ no llega a la altura de la primera, pero se deja ver, buenas escenas de terror, como cuando el cuervo ataca a la ayudante de el arqueólogo, la del medico en el ascensor, amén de otras.
Ficha de Película enviada por persei el 26 de Mayo de 2005
A mi me parecio una excelente continuacion, y a mi parecer si estuvo a la altura de la primera, hubo buenas escenas de terror, la actuacion de damien fue excelente, me gusto sobre todo las escenas del cuervo, en fin una pelicula inolvidable y espero que no hagan remake como hicieron con la 1era bye a todos.........
Era difícil -por no decir imposible- que esta secuela estuviese a la altura de la primera. Obviamente no lo está, pero tiene bastantes cosas salvables que al menos justifican un visionado (uno y no muchos más...): Escenas impactantes que son señas de identidad de esta saga (la del cuervo en la carretera, la del ascensor, la del vagón del tren...), momentos de canguelo (ese prólogo en las excavaciones arqueológicas resulta de lo más siniestro) y una banda sonora de las que ya no se hacen. La música de Goldsmith sigue siendo espeluznante, haciendo avanzar la historia y la saga con nuevos matices: en la primera nos presentaba a Damien y su profecía; en esta secuela la partitura se vuelve más retorcida, reflejando perfectamente la ascensión del Anticristo en el mundo de la política y su poder mediático. Diría incluso que esta banda sonora se merecía una película mejor. Tal vez resulte un argumento demasiado parecido al de la primera, sin mucha chispa y totalmente previsible, pero podía haber sido mucho peor y como ya he comentado tiene sus alicientes. En resumen, secuela decentilla para pasar el rato y disfrutar de las andanzas de un Damien igual de travieso que siempre. Lo mejor de la película es el plano final, con el malvado rostro de Damien en primer término mientras entra la gran música de Goldsmith y aparece una cita bíblica de mal agüero (un instante familiar para los amantes de "La profecía").