"Conflictos generacionales para una tierna, conmovedora y magistral película con dos interpretaciones que alcanzan lo sublime" (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)
Sinopsis
Ethel y Norman Thayer son un anciano matrimonio que pasa sus vacaciones en un paradisiaco lugar llamado "El Estanque Dorado". Norman, de carácter activo, sufre con mal genio las limitaciones de la vejez y la cercanía de la muerte. Al estanque llega la hija de los Thayer, Chelsea, que mantiene una mala relación con Norman.
Crítica
Puntuación del crítico10"En el estanque dorado" es una de mis películas favoritas, o al menos una de las que guardo con más cariño. Me encanta todo de ella: la dirección, la fotografía, el magnífico guión y las interpretaciones.
Por primera vez se juntaban en pantalla dos mitos del séptimo arte, Henry Fonda y Katharine Hepburn. Ambos realizan actuaciones prodigiosas en este sensacional drama, un testamento cinematográfico de la interpretación con mayúsculas.
Henry Fonda (cuyo personaje en la película tenía mucho de él mismo) murió poco después de terminar la película, por lo que no pudo ir a recoger el Óscar que merecidamente ganó por su gran actuación. Una despedida trinfal para el veterano actor.
Katharine Hepburn, anciana y con el parkinson ya muy avanzado, sigue dando clases de interpretación y sobrecogiendo su intensidad dramática en este papel, por el que le dieron el cuarto y último Óscar de su carrera. Grandísima.
Jane Fonda también nos ofrece un trabajo deslumbrante, algo habitual en ella, y fue ésta la única vez que coincidió con su padre en una película, cosa que hace aún más especial al film.
Sin duda lo más destacable es el reparto, pero no lo único. La película es una de las más bonitas que he visto nunca. Hace una conmovedora reflexión sobre la vejez, la muerte y el amor a la familia. La melancólica música de Dave Grusin encaja como un guante en la historia.
Divertida, cercana, triste y preciosa. A destacar la escena del accidente en la lancha y la memorable secuencia final entre Fonda y Hepburn.
Inolvidable. No pasa un verano sin que me emocione al verla.
Por primera vez se juntaban en pantalla dos mitos del séptimo arte, Henry Fonda y Katharine Hepburn. Ambos realizan actuaciones prodigiosas en este sensacional drama, un testamento cinematográfico de la interpretación con mayúsculas.
Henry Fonda (cuyo personaje en la película tenía mucho de él mismo) murió poco después de terminar la película, por lo que no pudo ir a recoger el Óscar que merecidamente ganó por su gran actuación. Una despedida trinfal para el veterano actor.
Katharine Hepburn, anciana y con el parkinson ya muy avanzado, sigue dando clases de interpretación y sobrecogiendo su intensidad dramática en este papel, por el que le dieron el cuarto y último Óscar de su carrera. Grandísima.
Jane Fonda también nos ofrece un trabajo deslumbrante, algo habitual en ella, y fue ésta la única vez que coincidió con su padre en una película, cosa que hace aún más especial al film.
Sin duda lo más destacable es el reparto, pero no lo único. La película es una de las más bonitas que he visto nunca. Hace una conmovedora reflexión sobre la vejez, la muerte y el amor a la familia. La melancólica música de Dave Grusin encaja como un guante en la historia.
Divertida, cercana, triste y preciosa. A destacar la escena del accidente en la lancha y la memorable secuencia final entre Fonda y Hepburn.
Inolvidable. No pasa un verano sin que me emocione al verla.
Davis


