Hace dos años la primera parte de Hostel, no consiguio sorprender a pesar de la afamada campaña de marketing; su secuela, nuevamente apadrinada por Tarantino y dirigida por Eli Roth sigue los pasos de su predecesora con una historia insipida y aburrida; en esta ocasion, ya mostrados antecedentes, no ocultan el funcionamiento de tan macabro negocio, escena a medio camino de interesante a ridicula, repitiendo esquemas al milimetro, que si en la primera no sorprendian, en esta aun menos. En esta ocasion, nos cambian el trio masculino por el femenino, en un intento de horrorizar más; si tres jovenes sanos vivieron un infierno, ¿que depara a tres fragiles chicas? y añaden varios personajes del lado contrario a las victimas, para intentar desarrollar más el film, dos clientes bastante predefinidos (tanto que dan nauseas de la poca originalidad que destila el film) y el jefe de todo el tinglado, un mafioso acaudalado haciendo de malo imperterrito con el sentido del negocio (hay que serlo para montar una subasta via movil entre clientes). Pero lo cierto es que si hay un termino para definir esta pelicula es sin duda previsible, y mucho; realmente no sorprende ningun acontecimiento, exceptuando la vuelta de tuerca final, pero no por ello se salva del suspenso; pero desde luego, el final de uno de los personajes es sumamente doloroso (al menos para parte del publico).

Tampoco voy a ser tan nefasto, la pelicula no consigue causar somnolencia, y tiene algunas escenas dignas de recordar, pero desgraciadamente se queda solo en eso.
