El juego más inocente puede convertirse en el más peligroso...
Sinopsis
Encerrada en un oscuro sótano, Laura, una psiquiatra, contempla aterrorizada un vídeo en el que un hombre confiesa ante la cámara ser un asesino en serie. Es Ramón, un tipo aparentemente normal e inofensivo. Amordazada y atada en una silla, Laura reconoce en él al que fue su marido durante dos años. Ramón le propone jugar a las palabras encadenadas. Si él gana, le dejará marcharse; si pierde, le sacará un ojo. Presa del pánico, Laura acepta. Así empieza esta historia de persecución, donde las reglas del juego cambian constantemente y no se sabe quien persigue y quien es perseguido. La historia de dos personas que buscan la verdad. Pero la verdad aparece mezclada con mentiras y recuerdos de unos hechos crueles de dos personajes dispuestos a jugar hasta el límite.
Crítica
Puntuación del crítico8Aún sabiendo desde el principio el final de la película, ésta tiene un gran defecto y es la manera que tiene Laura Mañà de resolverlo, es decepcionante, en mi caso, me esperaba más de ese final.
Aún así cabe destacar su buena puesta en escena y su guión que va en crescendo, también la interpretación del grandísimo Dario Grandinetti y más que nunca los extraordinarios decorados y la gran labor de fotografía.
Goya Toledo lo hace lo mejor que puede, aunque el ser la mejor amiga de Penélope Cruz no la beneficia, ya que aún sabiendo que Penélope es una actriz mediocre, la imita hasta la saciedad, tanto en gestos como en el (horrible) tono de voz; tampoco la ayuda la escoba que lleva como peluca, colofón de la espantosa labor de maquillaje y peluquería que han realizado en esta película.
Aún así cabe destacar su buena puesta en escena y su guión que va en crescendo, también la interpretación del grandísimo Dario Grandinetti y más que nunca los extraordinarios decorados y la gran labor de fotografía.
Goya Toledo lo hace lo mejor que puede, aunque el ser la mejor amiga de Penélope Cruz no la beneficia, ya que aún sabiendo que Penélope es una actriz mediocre, la imita hasta la saciedad, tanto en gestos como en el (horrible) tono de voz; tampoco la ayuda la escoba que lleva como peluca, colofón de la espantosa labor de maquillaje y peluquería que han realizado en esta película.
Judías con tomate

