Una mariposa bate sus alas en Pekin... y si tú le tocas las pelotas a un querubín vete a saber lo que vas a provocar en el mundo.
Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico9Una de las películas más originales que me he echado a la cara. De esas rarezas impagables que muy de vez en cuando surgen y confirman que no todo está contado en el cine.
Algo sorprendente, único y por encima de todo divertidísimo. Hitoshi Matsumoto es un famoso cómico japonés del que hace poco vi su opera prima, la curiosa “Big Man Japan”, la cual no está a la altura de “Symbol”. El caso es que Matsumoto es un cachondo mental, aguanta sólo todo el peso del film y eso aquí casi es algo literal porque se pasa más de media peli atrapado en una habitación llena de querubines. Increíble lo ingeniosa y creativa que llega a ser, la de cosas graciosas que se le ocurren en un espacio tan pequeño. Me descojono cuando a Matsumoto se le ocurre una idea para salir del lugar y sale en plan comic imaginando como llevarla a cabo.
Luego está el trasfondo filosófico que se trae, ese que dice que toda acción tiene una reacción. Una mariposa bate sus alas en Pekin... y si tú le tocas las pelotas a un querubín vete a saber lo que vas a provocar en el mundo.
Divertidísima.
Algo sorprendente, único y por encima de todo divertidísimo. Hitoshi Matsumoto es un famoso cómico japonés del que hace poco vi su opera prima, la curiosa “Big Man Japan”, la cual no está a la altura de “Symbol”. El caso es que Matsumoto es un cachondo mental, aguanta sólo todo el peso del film y eso aquí casi es algo literal porque se pasa más de media peli atrapado en una habitación llena de querubines. Increíble lo ingeniosa y creativa que llega a ser, la de cosas graciosas que se le ocurren en un espacio tan pequeño. Me descojono cuando a Matsumoto se le ocurre una idea para salir del lugar y sale en plan comic imaginando como llevarla a cabo.
Luego está el trasfondo filosófico que se trae, ese que dice que toda acción tiene una reacción. Una mariposa bate sus alas en Pekin... y si tú le tocas las pelotas a un querubín vete a saber lo que vas a provocar en el mundo.
Divertidísima.
Davis