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Relatos Dreamers

El Buen Ladrón

Capítulo 19

     La sombra encapuchada, la criatura que el tal Murphy suponía que debía ser el famoso Batman, retrocedió un par de pasos y se ocultó de nuevo en las sombras. Cuando volvió a emerger, parecía aún más grande y amenazador que antes.
-Bueno, ¿me va a tocar recompensa o no?- insistió Murphy.
     Batman miró a su alrededor. Los edificios colindantes eran almacenes abandonados. No habría víctimas si la bomba explotaba. ¿Qué sentido tenía, pues, abandonar los coches en ese lugar?
-Ve a la policía e infórmales de esto- habló finalmente Batman, y su voz retumbó como un grave y lejano trueno.
     Murphy le miró con malos ojos y se alejó cojeando y farfullando. Nightwing emergió de las sombras y se unió a su mentor.
-Sabes que no informará a la policía- observó.
-Lo sé, pero al menos no estará por aquí husmeando. ¿Sigues siendo rápido desactivando bombas?
-Sólo hay una forma de averiguarlo- respondió Nightwing, desenfundando dos pequeños destornilladores de su cinturón.
-Bien. Buen trabajo, Batgirl. Termina la ronda y vuelve a la cueva, tenemos que deliberar.
     Batgirl respondió con un saludo de artes marciales, disparó su cuerda hacia las alturas y desapareció.
-Comprueba el otro coche- dijo Nightwing-. Todavía podemos encontrarnos otra sorpresa ahí dentro.
     Batman abrió el capó del coche negro. El motor estaba trucado, tal y como Dos Caras le había dicho, pero no parecía haber nada peligroso.
-Esto es interesante- apuntó, mirando el parachoques delantero.
-Comenta, te escucho- respondió Nightwing sin sacar la cabeza del capó.
-Marcas en el parachoques, como si hubieran enganchado una cadena en él.
-En éste también hay.
-Lo sé.
-Ah, ¿te habías fijado ya en la parte delantera?
-No.
     Nightwing emergió del capó, destornillador en mano, y dirigió a Batman una mirada de incomprensión.
-¿Entonces?
-El coche blanco también las tiene en el parachoques de atrás.
     Nightwing se encogió de hombros y volvió a la bomba. Según el temporizador quedaba tiempo de sobra, pero ¿para qué arriesgarse?
-Me temo que no te sigo, Batman.
-Engancharon una cadena al parachoques delantero del coche blanco- explicó-. Luego unieron el blanco y el negro mediante otra cadena que iba desde el parachoques trasero del blanco.
-Creo que empiezo a pillarlo. Lo que quieres decir es que remolcaron ambos coches.
-En un minuto- añadió Batman-. Deja que piense en los hechos.
-Venga, tenemos cinco horas tres cuartos más o menos, tienes tiempo.
     Batman se apoyó contra la pared, cerró los ojos y comenzó a analizar mentalmente la situación. Un minuto. Los conductores drogados. Coches enganchados con cadenas y remolcados. Eso requería motores en punto muerto. Un minuto. El ladrón tenía que saber cuál era el plan. Un minuto…
-Demasiado poco tiempo, lo lógico sería decir que han sido dos ladrones- dijo finalmente-. Pero si hubiera sido uno solo, tuvo que hacerlo así: primero drogó al conductor del coche negro, puso el motor en punto muerto, enganchó este coche al blanco y pasó al siguiente conductor. Luego enganchó el coche blanco a un vehículo y los remolcó.
-¿Y los conductores?- preguntó Nightwing.
-Sólo tuvo un minuto, y si sacaba del coche al conductor del coche negro, el del coche blanco podría verlo por el retrovisor. Habrá que preguntar a Dos Caras dónde encontró a sus conductores, pero sospecho que primero retiró los coches y luego se libró de ellos.
-Pero no tiene sentido- observó el discípulo-. Si vas a remolcar un coche robado, ¿no tendría más lógica hacerlo desde el otro coche? Habría menos carga que remolcar, y contaría con la ventaja del motor tuneado.
-Tú mismo has visto las marcas en el parachoques delantero. Tal vez no quería gastar el combustible…
     Tan pronto como dijo estas palabras, abrió el coche negro y comprobó el estado del depósito.
-Ese Murphy no habría podido tirar los coches a la bahía- concluyó-. El ladrón se ha llevado el combustible.
-Los coches estaban trucados- apuntó Nightwing-. Mira a ver si llevaba también un depósito de nitroso.
     Batman salió del coche y se deslizó inmediatamente bajo él. Activó la intensificación de la luz en sus lentes, y al momento volvió a salir.
-Están las marcas- respondió-. También han quitado el depósito.
-Bueno- anunció Nightwing, enfundándose de nuevo los destornilladores-. Te tengo dos noticias, una buena y una mala.
-No hay bomba, era todo un truco- dijo Batman.
-Desde luego no se te pueden dar sorpresas- protestó Nightwing, alzando en una mano el monitor, del que pendían media docena de cables.
-Lo que aún no entiendo es para qué lo han hecho- admitió Batman-. Si es un señuelo, ¿qué finalidad tiene?
     Nightwing volvió a meter la mano en el motor.
-Esa es la otra noticia, aunque no estoy seguro de si es la buena o la mala- explicó-. Donde debería estar la bomba han puesto otra cosa, que creo que te ayudará a comprender el motivo de todo esto.
     Ante los fríos ojos de Batman, algo en las manos de Nightwing relució bajo las farolas. Batman apenas podía creer lo que estaba viendo.
-El Ópalo de Fuego y el Carbunclo Azul de la Lluvia, dos de las joyas donadas por Bruce Wayne, robadas hoy mismo del museo- murmuró-. Es el mismo ladrón.

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(Murphy es mío, las joyas son mías -bueno, no, pero los nombres casi que sí-, los demás personajes tienen los brazos derechos reservados y esas cosas)

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