LEGIÓN SILENCIOSA [W-J]


La mayoría, aunque no todos los miembros de esta Legión causaron sus propias muertes. El suicidio representa, al menos en el mundo occidental, el nivel máximo de desesperación, el rechazo total del deseo de vivir, el reconocimiento de que el futuro no deja lugar a la esperanza. Incluso dentro de esta categoría aparentemente estrecha hay muchas diferencias: algunos mortales cometen suicidio después de una fuerte impresión o perdida repentina, como los inversores que se arrojaron por la ventana de sus despachos en lo alto de los rascacielos tras la caída del mercado de valores de 1929, y otros se suicidan como ultimo recurso ante una serie de fracasos amorosos, laborales o descensos en la escala social. Las victimas de enfermedades terminales prolongadas a veces deciden acabar con sus vidas prematuramente en lugar de sufrir la agonía o la perdida de facultades que van aparejadas a las fases finales de sus enfermedades.

También los mártires pueden quedar al amparo del Señor Silente, en especial si sus muertes vienen causadas por su propia mano. Al escoger la muerte, estos mártires lanzaban un grito de desesperación con la esperanza de que sus muertes sirviesen para precipitar algún cambio futuro.

Tras refugiarse en su nueva existencia como wraiths, los miembros de la Legión Silenciosa conforman un amplio espectro de personalidades, desde el estereotípico depresivo crónico hasta los individuos perfectamente normales que, abrumados por la pena interior, se tragan el cañón de una pistola.



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