Sinopsis
Crítica
Puntuación del crítico3De entre las innumerables series detectivescas existe una que, sinó por antigüedad sí al menos por cantidad, bien puede considerarse la decana de todas: "Se ha Escrito un Crimen".
Los 80, tan proclives en España a la importación de cualquier mercancia etiquetada como "made in USA", parieron esta serie en donde una recatada y formalita escritora de novelas policiacas resolvía cuantos enigmas y delitos se cruzaban en su camino.Su madurez y sus aires de abuelita simpática no eran obstáculo para indagar por sus propios medios a la primera ocasión que se presentase, delatando al delincuente de turno y recibiendo loas a tuti plen.
Por estos lares gustaron, y mucho, los modales de aquella viejecita, tan simpaticota y tan jodida por culo con los criminales.Sus instinto criminal no perdía detalle alguno, no tardando en enchironar a docenas de asesinos.Su cara se fue haciendo habitual en la sobremesa española, hasta ser conocida por el castizo "La Fletcher".
Por desgracia, lo que empezó siendo una exitosa fórmula acabó transformado en un coñazo a perpetuidad.Los productores, viendo que el combinado funcionaba, aplicaron a rajatabla las técnicas de fabricación en masa, derivando en una larga ristra de episodios similares.Nada menos que 264.
264 puñeteros y aburridos episodios cuyo rodaje se prolongó durante 12 años.Desde el 84 hasta el 96.Tanto tiempo pasó que, ya en las últimas temporadas fue necesario sustituir la vetusta máquina de escribir de los créditos por un ordenador portátil y una impresora láser.
Fue así como "Se ha Escrito un Crimen" se convirtió en un producto incombustible, rancio y muermo.Un peñazo de serie en donde cada episodio era una copia del anterior, evidenciando así la rigidez titánica de la fórmula inicial.Allí donde "La Fletcher" hacía acto de presencia, alguien la espichaba, la policía hacía el ridículo y Jessica lo descubría todo.
Ni a la protagonista, Angela Lansbury, ni a los productores les molestó nunca tal pobreza de ideas.La cosa era estrujar la teta del éxito, aún cuando más que leche ya soltaba gotas de sangre.De hecho tanto se apretó que incluso se rodaron largometrajes con una carcomida y momificada Flecher.
En resumen: Fletcher a la enésima potencia.Forraje de relleno para los canales por cable.
Los 80, tan proclives en España a la importación de cualquier mercancia etiquetada como "made in USA", parieron esta serie en donde una recatada y formalita escritora de novelas policiacas resolvía cuantos enigmas y delitos se cruzaban en su camino.Su madurez y sus aires de abuelita simpática no eran obstáculo para indagar por sus propios medios a la primera ocasión que se presentase, delatando al delincuente de turno y recibiendo loas a tuti plen.
Por estos lares gustaron, y mucho, los modales de aquella viejecita, tan simpaticota y tan jodida por culo con los criminales.Sus instinto criminal no perdía detalle alguno, no tardando en enchironar a docenas de asesinos.Su cara se fue haciendo habitual en la sobremesa española, hasta ser conocida por el castizo "La Fletcher".
Por desgracia, lo que empezó siendo una exitosa fórmula acabó transformado en un coñazo a perpetuidad.Los productores, viendo que el combinado funcionaba, aplicaron a rajatabla las técnicas de fabricación en masa, derivando en una larga ristra de episodios similares.Nada menos que 264.
264 puñeteros y aburridos episodios cuyo rodaje se prolongó durante 12 años.Desde el 84 hasta el 96.Tanto tiempo pasó que, ya en las últimas temporadas fue necesario sustituir la vetusta máquina de escribir de los créditos por un ordenador portátil y una impresora láser.
Fue así como "Se ha Escrito un Crimen" se convirtió en un producto incombustible, rancio y muermo.Un peñazo de serie en donde cada episodio era una copia del anterior, evidenciando así la rigidez titánica de la fórmula inicial.Allí donde "La Fletcher" hacía acto de presencia, alguien la espichaba, la policía hacía el ridículo y Jessica lo descubría todo.
Ni a la protagonista, Angela Lansbury, ni a los productores les molestó nunca tal pobreza de ideas.La cosa era estrujar la teta del éxito, aún cuando más que leche ya soltaba gotas de sangre.De hecho tanto se apretó que incluso se rodaron largometrajes con una carcomida y momificada Flecher.
En resumen: Fletcher a la enésima potencia.Forraje de relleno para los canales por cable.



