Este viernes se estrena la nueva película de Street Fighter y aún no la he visto. Mientras tanto, un repaso a la de Van Damme y Raúl Juliá, a la de anime que salió bien, a la de 2009 que no se enseñó a la crítica, a lo que hicieron dos fans con permiso de Capcom y a lo que cuentan los que ya han visto la de Ryu, Ken y Chun-Li.
Del coronel de la ONU con la bandera tatuada a Chun-Li con doce huevos al día: repaso a las películas, series y OVAs de la saga y a lo que pinta la que sale este viernes.

Te aviso de una cosa: ninguna ha dejado contentos a todos, y la mayoría ni a la mitad. Eso debería preocuparme y me tiene encantado =D
Todo empezó con una máquina y un boxeador que se llamaba Mike
Street Fighter nació como recreativa el 30 de agosto de 1987. Lo diseñaron Takashi Nishiyama y Hiroshi Matsumoto, tenía a Ryu, tenía a Ken como segundo jugador y tenía tres golpes especiales que salían con combinaciones de palanca de las que dejan la mano temblando: el Hadouken, el Shoryuken y el Tatsumaki Senpukyaku. El que lo cambió todo fue el segundo, Street Fighter II, de 1991, que dejaba elegir con quién ibas a pegarte. Con todas sus versiones lleva más de 10.000 millones de dólares recaudados (ajustados a la inflación) y de las versiones de Super Nintendo y Mega Drive se vendieron más de 14 millones de cartuchos. Una buena parte de tus pagas de entonces están ahí dentro, y de las mías.
Una curiosidad que viene al caso. En la versión japonesa de Street Fighter II el boxeador se llamaba Mike Bison y se parecía bastante a cierto Mike. Para ahorrarse disgustos, Capcom rotó los nombres de los tres jefes en el resto del mundo: el dictador de la capa pasó a ser M. Bison, el español de la garra pasó a ser Vega y el boxeador se quedó con Balrog. Años después le preguntaron a Tyson y dijo que se sentía honrado. Acuérdate, que sale otra vez más abajo, con 50 Cent.
Antes de nada: el otro Street Fighter y el pirata coreano

Si buscas "Street Fighter película" por ahí, te va a salir un señor japonés dando una paliza a unos mafiosos. Es Sonny Chiba, es de 1974 y no tiene nada que ver. La de Toei, con sus secuelas (Return of the Street Fighter, The Street Fighter’s Last Revenge) y hasta un spin-off (Sister Street Fighter), es trece años anterior a la máquina de Capcom. En Estados Unidos la sacó New Line y fue de las primeras que le dieron dinero a la compañía.
Y luego está Street Outlaw, de 1992, una película de animación surcoreana sin licencia en la que dos personajes se meten en el mundo del juego para vencer a M. Bison, con cameos no autorizados de April O’Neil, Arnold Schwarzenegger, Drácula y el monstruo de Frankenstein. La hizo Daiwon y no se estrenó oficialmente fuera de Corea del Sur. Tela marinera.
1994: Van Damme, un martes y Kylie con trenzas

La primera de verdad, la de actores, se estrenó en Estados Unidos el 23 de diciembre de 1994. Aquí fue Street Fighter, la última batalla y llegó en la primavera de 1995. La dirigió Steven E. de Souza, guionista de La jungla de cristal, con Capcom de coproductora. Querían a Jean-Claude Van Damme de Guile desde el principio, así que lo tuvieron.

Y para el malo tuvieron a Raúl Juliá, que aceptó porque sus hijos eran fans de los juegos. Se lo tomó como si recitara a Shakespeare con capa, algo que Variety le echó en cara y que a mí me parece justo la razón por la que la película se sigue viendo. Estaba enfermo durante el rodaje, tanto que hubo que reorganizar el calendario, y murió dos meses antes del estreno. La película está dedicada a su memoria y le valió una nominación póstuma a los premios Saturn. De ahí sale la frase del martes (para ti, el día que Bison llegó a tu pueblo fue el más importante de tu vida; para mí, fue martes), que sigue siendo lo mejor que ha dicho un malo de videojuego en una pantalla.
Lo demás ya es otro cantar. De Souza dijo que quería una mezcla de La guerra de las galaxias, James Bond y película bélica, y que no iba a meter los poderes de los juegos para no hacer el ridículo como Super Mario Bros. el año anterior. Resultado: no hay Hadouken. Hay un Guile que es coronel de las "Naciones Aliadas" (la ONU con otra camiseta) y lleva el bíceps tatuado con la bandera americana, diplomacia de la buena. Hay un Ryu y un Ken que son dos estafadores que intentan colar armas falsas a un traficante llamado Viktor Sagat, y una Chun-Li que es reportera de televisión con un equipo de cámara formado por Honda y Balrog. Dhalsim es el científico, Dee Jay es el informático de Bison, Zangief es su guardaespaldas y cambia de bando a mitad de película, y Bison tiene unas botas superconductoras con las que vuela.

Y Cammy es Kylie Minogue. Con trenzas, uniforme de teniente y un bazooka. Una crítica de Sight and Sound dijo que bastaba verla con el bazooka y cara de mala para que hasta el espectador más serio soltara una risita. No lo discuto.

La crítica la dejó en un 20% en Rotten Tomatoes, Leonard Maltin le puso la nota más baja que da, y Variety la llamó ruidosa y desmesurada. Pero la gente fue: costó 35 millones de dólares y recaudó 99,4, y Capcom se llevó unos 15.500 millones de yenes entre taquilla y vídeo, que es la única nota que importaba en Osaka. Con los años se ha convertido en película de culto, porque es mala de una forma muy simpática. En el Reino Unido llegaron a regalar el CD de la banda sonora, llena de rap (con MC Hammer), con la compra del VHS en Tesco. Y tuvo su propio videojuego, Street Fighter: The Movie, en recreativa y en consola.

Mi parte favorita, y esto lo digo en serio, es el cuadro. En el fondo de varias escenas, incluida la del martes, hay colgado un óleo de Bison a caballo cruzando los Alpes, como Napoleón. En una película de 35 millones. Eso es compromiso con el personaje.

El mismo año, pero hecha por gente que se lo tomaba en serio

Ese mismo 1994, el 6 de agosto en Japón, se estrenó Street Fighter II: The Animated Movie, que es la que salió bien. La dirigió Gisaburo Sugii, la animó Group TAC y costó unos 6 millones de dólares, casi seis veces menos que la de Van Damme, y recaudó 29. Es anime para adultos, con música de Tetsuya Komuro y con la cabeza donde hay que tenerla: Ryu le deja a Sagat la cicatriz del pecho con un Shoryuken, Chun-Li es agente de Interpol, Guile quiere vengar a su amigo Charlie, Cammy es una asesina con el cerebro lavado y Bison, que parecía muerto, no lo está. Chun-Li contra Vega en su apartamento es, para mi gusto, de lo mejor que ha dado la saga en cualquier formato.
Llegó a cines de Estados Unidos, el Reino Unido, Australia, Francia y España, con doblaje inglés de Animaze para Manga Entertainment. Si solo vas a ver una película de Street Fighter antes del viernes, que sea esta.
Series y OVAs, o muchos dibujos

Street Fighter II V fueron 29 episodios que Group TAC y el mismo Sugii emitieron en Japón entre abril y noviembre de 1995. Rehízo a todos los personajes. Ryu y Ken son adolescentes que se echan a la carretera después de que Guile les dé una paliza, y a Ryu lo hicieron nacer en 1977 en vez de en 1964, que es lo que tiene querer que el protagonista sea un chiquillo.

En Estados Unidos, la USA Network emitió entre 1995 y 1997 otra serie, Street Fighter: The Animated Series, 26 episodios en dos temporadas, con Guile de jefe de un grupo de "Street Fighters" que mantienen la paz con el lema de disciplina, justicia y compromiso. La crítica y los fans la han tratado fatal y no voy a ser yo el que la defienda.

Y para completar la lista, tres más: la OVA Street Fighter Alpha: The Animation (Zero en Japón, de Group TAC, entre 1999 y 2000 según la fuente, con Ryu peleándose con el Dark Hadou y Sakura de fan), Street Fighter Alpha: Generations (2005, 45 minutos, hecha pensando en el mercado de habla inglesa, con el origen de Akuma) y The Ties That Bind (2009, Studio 4°C, de regalo en el disco extra de la edición de coleccionista del Street Fighter IV).
2009: la que no quisieron enseñar a nadie

Street Fighter: The Legend of Chun-Li, 27 de febrero de 2009, dirigida por Andrzej Bartkowiak. Chun-Li era Kristin Kreuk, la de Smallville, Bison era Neal McDonough, Chris Klein era un agente de Interpol llamado Charlie Nash, Michael Clarke Duncan era Balrog y Taboo, de los Black Eyed Peas, era Vega. Robin Shou, que ya había repartido leña en Mortal Kombat en el otro bando, era Gen. Esta Chun-Li es una pianista de concierto que deja la música para ir a Bangkok a buscar a su padre. Sí, a mí tampoco me suena bien.
No se la enseñaron a la crítica antes del estreno y con eso ya sabes cómo acabó. Costó 50 millones y recaudó 12,8. Abrió en novena posición con 1,5 millones y se quedó en un 3% en Rotten Tomatoes. Maltin dijo que hacía parecer a la de Van Damme Lo que el viento se llevó y señaló como lo mejor un grito de Chris Klein. En su defensa, el New York Times elogió la fotografía de Bangkok y las coreografías de Dion Lam, y Variety escribió que no era ni lo mejor ni lo peor que se había hecho con un videojuego. O sea, ni hundida del todo ni salvable.
No se hizo ninguna secuela.
Dos fans, una web y los mejores amigos del mundo dándose de tortas

Lo más curioso del lote de acción real lo hicieron dos aficionados. Joey Ansah y Christian Howard rodaron en 2010 un corto, Street Fighter: Legacy, para demostrar que se podía, y en la Comic-Con de San Diego de 2012 Capcom les dio los derechos. Abrieron un Kickstarter y lo cancelaron en abril de 2013 porque aparecieron inversores privados, y se fueron a rodar a Bulgaria. Street Fighter: Assassin’s Fist se estrenó en el canal de Machinima en YouTube el 23 de mayo de 2014, en doce episodios, y después se remontó como serie de seis y como película, que IFC Films sacó en enero de 2015.
Va de Ryu (Mike Moh) y Ken (el propio Howard) y de lo que pasó con su maestro Gouken y con Gouki, o sea el origen de Akuma, con Ansah de Akuma maduro. Yoshinori Ono, el productor del Street Fighter IV, sale haciendo de organizador de peleas. La continuación, World Warrior, con Bison y Shadaloo, se canceló, y en 2016 hubo una miniserie, Resurrection, para acompañar al Street Fighter V.
Y ahora, la que sale el viernes

Vale. Street Fighter, la de 2026, llega a los cines de Estados Unidos el viernes 16 de octubre, en IMAX, de la mano de Paramount (en España, la ficha de Cinemanía da la misma fecha). Detrás está Legendary, que compró los derechos de cine y televisión en abril de 2023, con Capcom de coproductora. Los hermanos Philippou, los de Háblame, iban a dirigirla y se bajaron en junio de 2024 para hacer Bring Her Back. En febrero de 2025 llegó Kitao Sakurai, que dirigió Bad Trip y trabajó en la serie Twisted Metal, o sea, alguien que sabe hacer comedia con hostias dentro. El guion es de T. J. Fixman y del propio Sakurai, sobre una historia de Dalan Musson y Gary Dauberman. Se rodó en Australia entre el 18 de agosto y el 12 de noviembre de 2025, con el nombre de trabajo Punch, y dura unas dos horas.
La sinopsis oficial, que es la que no destripa nada: estamos en 1993 y Ryu y Ken, que llevan tiempo distanciados, vuelven al combate cuando Chun-Li los recluta para el siguiente Torneo de Guerreros del Mundo. Detrás del torneo hay una conspiración, y los dos tienen que enfrentarse entre ellos y a sus propios fantasmas. Hasta ahí llego.
Quién viene

Ryu es Andrew Koji, Ken es Noah Centineo y Chun-Li es Callina Liang. A ella hay que reconocerle el esfuerzo. Según contó a IGN, entrenó dos horas diarias de taekwondo, muay thai y wushu, comió doce huevos al día, uno cada dos horas, y le crecieron seis centímetros y medio los muslos. Es el único sacrificio por un papel que me ha dado hambre y dolor de piernas a la vez.

Bison es David Dastmalchian. Guile es Cody Rhodes, de quien lo primero que se vio, en agosto de 2025, fue una sombra, y la noticia, como era de esperar, fue el peinado.

Los de la lucha libre no se quedan ahí: Roman Reigns (Joe Anoa’i) es Akuma y el japonés Hirooki Goto es E. Honda. Jason Momoa es Blanka, y además produce la película, o sea que se ha disfrazado de monstruo verde y naranja por voluntad propia (y yo digo que le sienta de maravilla, mira el cartel =D). 50 Cent es Balrog, el que en Japón se llamaba Bison. Orville Peck, el cantante que va enmascarado a todas partes, es Vega, que ya lo traía de serie. Vidyut Jammwal es Dhalsim, Olivier Richters es Zangief, Mel Jarnson es Cammy, Rayna Vallandingham es Juli, y Don Lee pone la voz de Gouken en los flashbacks.
Andrew Schulz es Dan Hibiki, el chiste oficial de la saga, que en su cartel va de traje rosa y con el pulgar levantado. Eric André es Don Sauvage, un nombre que no me suena a ningún luchador de los juegos, con traje rojo y un megáfono. Alexander Volkanovski, excampeón de la UFC, es Joe. Y varios jugadores profesionales de juegos de lucha (Justin Wong, IFC Yipes, Maximilian Dood) salen de cameo como presos de Bison, una idea que me cae simpatiquísima.
Lo que dicen los que ya la han visto

El estreno mundial fue el 12 de octubre en el Chinese Theatre de Los Ángeles y las primeras reacciones, que recogió GamesRadar, están divididas. Brandon Davis la define como "un rato divertido, tonto y sin miedo", con humor y nostalgia noventera. Chris Killian, de ComicBook, la compara con Bloodsport con esteroides de caballo, que es palabra suya, y dice que se ríe de las pelis de acción de los ochenta a la vez que las homenajea. Maude Garrett cuenta que le salió la piel de gallina con cómo respetan los movimientos de cada luchador y que hay más de cien guiños para los jugadores.
Del otro lado, Tessa Smith, de Mama’s Geeky, dice que el reparto hace lo que puede con unos diálogos flojos, que los chistes casi nunca funcionan y que "parece media película". AxelTalksFilm piensa que hay mucho que gustar pero que la premisa está a medio cocer.
Media película, dice. Y el director le contó a MovieWeb hace unos días que la segunda está en marcha. Cuadra.

Hay más cosas que me han hecho gracia. Los flashbacks de Ryu y Ken son animación 2D al estilo de los animes de los noventa, y los ha hecho el estudio Titmouse, o sea, un homenaje directo a la de 1994 de Group TAC. Hasbro se encarga de los juguetes. Legendary Comics prepara una antología con cinco historias previas a la película, una de ellas de Bison y escrita por el propio Dastmalchian, que salió a Kickstarter el 9 de septiembre. Y el coordinador de especialistas dice que estudió a todos los personajes para que cada pelea tuviera su estilo. Esto último me gusta.
En taquilla, las previsiones han ido bajando esta semana y Comic Basics habla de entre 22 y 29 millones de dólares el primer fin de semana en Estados Unidos. Wikipedia pone el presupuesto entre 100 y 120. Haz las cuentas tú, que a mí se me da peor que pegar.

Mi apuesta
Sin verla, que ya sabes que suelo equivocarme y esta vez ojalá. Los tráilers y las reacciones apuntan a que la película sabe perfectamente que es una tontería y la hace en serio, que es como salieron las buenas del género. Tiene un reparto que se lo pasa bien, peleas pensadas para quien ha jugado y un tono de Bloodsport con humor. Me preocupa lo de la media película, y que el tono se descontrole, que es lo que más se repite entre los que no la defienden.


Yo la veré en cuanto pueda, y si el Hadouken parece una bola de ping-pong, aquí lo leerás. Y si sale mal, siempre nos queda el martes de Raúl Juliá :)

Imágenes: Paramount Pictures, Legendary Pictures, Capcom, Universal Pictures, 20th Century Fox, Group TAC, Machinima y sus distribuidoras.
