Entra en un mundo que desafía tu imaginación
Sinopsis
La princesa Savina está preocupada. En su reino los magos son los dominadores mientras los plebeyos son tratados como simples esclavos. Por ello decide tomar cartas en el asunto y cambiar el sistema de gobierno a golpe de sublevación. No obstante, el mago Profion tiene otros planes, no estando dispuesto a permitir que la democracia se asiente entre sus paisanos.
Crítica
Puntuación del crítico2"Dragones y Mazmorras" es el nombre de un conocido juego de rol basado en los mundos fantásticos creados por Tolkien (aunque posteriormente enriquecidos por otros). Si bien es de justicia reconocer que más que un juego es un universo propio, en donde la imaginación de sus adeptos parece no tener fin. Tanto es así que incluso aquellos que no comulgamos con él sentimos cierto interés, debido a que supone un auténtico delirio imaginativo que se ha traducido en millones de seguidores, tal es su capacidad de seducción. Y precisamente es esa atracción la que ha empujado a algunos fanáticos a trasladarlo a otros medios, como ya ocurrió a comienzos de los 80 con la homónima serie de dibujos animados. Por desgracia, entre semejantes "iluminados" estuvo Courtney Solomon, hijo del director de series televisivas Frank Solomon. Un completo desconocido que consiguió el beneplácito de algunos productores para transportar el juego de mesa a la gran pantalla.
El resultado de tal atrevimiento es una producción que, casi con toda seguridad, es la más nefasta, insultante, e incompetente del género de "espada y brujería" jamás rodada. No en vano, Solomon ha conseguido embutir en hora y media de metraje todas las pifias y defectos propios de un pésimo cineasta.
La historia (más bien historieta) ya pega tiros por sí sola, ofreciéndonos a una afligida emperatriz preocupada por la falta de democracia y enfrentada con los grupos políticos de la oposición, evidente idiotez de argumento aderezado con unos diálogos penosos. Los personajes son otro puntazo pues, exagerándolo un poco, parecen extraídos de alguna parodia de Mel Brooks al estilo de "La Loca Historia de la Galaxias". Incluso sus vestimentas, compradas en un "Todo a Cien" de barrio, son horribles. La lista de tonterias es extensa, no faltando enanos chistosos con barbas postizas, elfos de risa y humanos con aires de Indiana Jones. A ello hay que sumar las majaderías que se suceden sin ton ni son y una música que no hay por donde cogerla.
Y como buen mierdón no pueden faltar los socorridos efectos infográficos finales, los cuales van camino de convertirse en el ingrediente imprescindible de cualquier mal trabajo, tal y como George Lucas demostró en "La Amenaza Fantasma"(1999).
Respecto a los actores mejor no hablar, porque la mayoría son unos cenutrios. Mención especial para el mendrugo de Justin Whalin, dado a conocer gracias a su papel de fotógrafo en la serie "Lois y Clark, Las Nuevas Aventuras de Superman", y que aquí nos lo reciclan en forma de héroe de ocasión enamorado de una maga (que sí, que vale, que la chavala es muy bonita, pero no es suficiente). Ahora bien, el que no tiene perdón de Dios es Jeremy Irons. No sólo tuvo el arrojo de trabajar en esta basura, sino que encima nos martiriza con un personaje de juzgado de guardia.
Por supuesto, obvia decir que esta película no tiene nada que ver con su título. Las similitudes con el rol son inexistentes. En este sentido a buen seguro que los aficionados al juego estarán echando chispas.
En resumen: Mondongo infumable que supone un insulto al cine en general y al rol en particular. Merece un lugar de honor entre las peores del género.
El resultado de tal atrevimiento es una producción que, casi con toda seguridad, es la más nefasta, insultante, e incompetente del género de "espada y brujería" jamás rodada. No en vano, Solomon ha conseguido embutir en hora y media de metraje todas las pifias y defectos propios de un pésimo cineasta.
La historia (más bien historieta) ya pega tiros por sí sola, ofreciéndonos a una afligida emperatriz preocupada por la falta de democracia y enfrentada con los grupos políticos de la oposición, evidente idiotez de argumento aderezado con unos diálogos penosos. Los personajes son otro puntazo pues, exagerándolo un poco, parecen extraídos de alguna parodia de Mel Brooks al estilo de "La Loca Historia de la Galaxias". Incluso sus vestimentas, compradas en un "Todo a Cien" de barrio, son horribles. La lista de tonterias es extensa, no faltando enanos chistosos con barbas postizas, elfos de risa y humanos con aires de Indiana Jones. A ello hay que sumar las majaderías que se suceden sin ton ni son y una música que no hay por donde cogerla.
Y como buen mierdón no pueden faltar los socorridos efectos infográficos finales, los cuales van camino de convertirse en el ingrediente imprescindible de cualquier mal trabajo, tal y como George Lucas demostró en "La Amenaza Fantasma"(1999).
Respecto a los actores mejor no hablar, porque la mayoría son unos cenutrios. Mención especial para el mendrugo de Justin Whalin, dado a conocer gracias a su papel de fotógrafo en la serie "Lois y Clark, Las Nuevas Aventuras de Superman", y que aquí nos lo reciclan en forma de héroe de ocasión enamorado de una maga (que sí, que vale, que la chavala es muy bonita, pero no es suficiente). Ahora bien, el que no tiene perdón de Dios es Jeremy Irons. No sólo tuvo el arrojo de trabajar en esta basura, sino que encima nos martiriza con un personaje de juzgado de guardia.
Por supuesto, obvia decir que esta película no tiene nada que ver con su título. Las similitudes con el rol son inexistentes. En este sentido a buen seguro que los aficionados al juego estarán echando chispas.
En resumen: Mondongo infumable que supone un insulto al cine en general y al rol en particular. Merece un lugar de honor entre las peores del género.




