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| Balder
-- Lunes, 9 de Agosto de 2004 a las 15:42.
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Aquellos a los que no les gusta El hombre tranquilo suelen argumentar que se trata de una visión edulcorada, reaccionaria y falsa de Irlanda. No puedo estar en mayor desacuerdo. Como bien ha dicho El guardián ciego se trata de una película sobre el choque de mentalidades entre dos seres que pertenecen a mundos distintos y como la atracción que existe entre ambos se convierte en amor, ayundándolos a superar los sinsabores con los que la vida los ha golpeado. Los que critican El hombre tranquilo de esa forma se olvidan de algo primordial: la melancolía que impregna toda la narración. Ford, con mano maestra, retrata de forma indirecta tanto la vida del campo en una Irlanda mísera y rural, como esa gran ciudad despiadada e industrializada donde la única salida para un chico de los suburbios de llegar a ser alguien es pelear como boxeador profesional. No le interesa hacer un alegato a favor ni en contra de nadie, aquí no hay moralejas baratas metidas con calzador en los diálogos de los personajes y ni siquiera es la realidad social el principal objetivo del director. El ambiente en el que viven los dos protagonistas con todas sus circunstancias (la emigración, la pobreza, el retrato de las fuerzas fácticas del pueblo (los miembros del IRA, el cura y los terratenientes), el ambiente opresivo para la mujer (que se ve subordinada al hermano para poder casarse y no tiene independencia alguna) la vida inhumana en las fábricas,...) nos es contada sin aspavientos, sin subrayados innecesarios, simplemente para construir poco a poco la psicología de los dos amantes y como, a través de su unión, ambos consiguen superar los miedos que cada uno ha heredado de su propio ambiente (en el caso del personaje de O´hara, su miedo a la soledad, a no ser apreciada por nadie; en el de Wayne, el miedo a su oscuro pasado). En este aspecto hay que resaltar las actuaciones de los actores, inconmensurables, cada mirada del Wayne ante SPOILER hace que no sean necesarios más subrrayados ni añadidos para que, cuando se descubre su secreto, comprender cuan intenso es su dolor y por qué; y las de la pelirroja, sus raptos de genio y ternura, retratan de una forma maravillosa la vida de sometimiento y, sobre todo de desprecio, a la que ha sido sometida durante toda su vida. Igual que El guardián ciego, también yo he escuchado comentarios no sobre la presunta misoginia de la cinta, sino acusandola de ser una apología de los malos tratos en la que la propia mujer pide ser pegada... Quien opine de esta forma, me parece a mí que no ha sabido (más bien no ha querido) leer en el interior de los personajes; por el mismo precio, y ya puestos, también es una película a favor de resolver las querellas a puñetazos y, sin embargo, nadie critica esto.
Es una historia optimista y tierna, sí, ¿y qué?
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