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| Aguirregaray
-- Viernes, 18 de Junio de 2004 a las 23:44.
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Aunque, tras caer en los brazos de Morfeo con la primera entrega, juré no ver ninguna más de las continuaciones cinematográficas de la historia del niño mago, el fanatismo friki de mi novia me ha arrastrado a ver esta H.P. y el prisionero de Azkaban el mismo día de su estreno. Confieso que el cambio de director y el trailer me dieron la sensación de que esta vez la película iba a ser algo más que una sucesión de escenas infantiloides de clases mágicas y aventuras embarulladas con poca o nula coherencia y lógica interna. No es así. Pese a que el cambio en la dirección se nota para bien (planos más sugerentes y menos fugaces, picados, grúas, fotografía más trabajada y, en general, más oscuridad) la historia vuelve a ser tan aburrida como de costumbre. ¿He dicho historia? pues para contar en dos largas horas y media ésto se podían haber ahorrado un buen puñado de escenas, pero parece que en cada película del muy H.P. tiene que haber 3 o 4 clases mágicas, partidos de quiditch y paseos por el bosque. En fin, más de lo mismo, afortunadamente Alfonso Cuarón no picó y sólo dirigió esta entrega y no la 4º como le habían ofrecido. Sabe que tiene suficiente talento como para no pasarse la vida llevando a la pantalla los tochacos de la Rowling.
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