Un tío que interpreta a una tía que tiene que disfrazarse de tío para asistir a una lapidación... ¡No señores, no es una sesuda adivinanza, son los Monthy Python en estado de gracia! Las feministas, los conservadores, las organizaciones subersivas, los travestis, los creyentes, los ateos, el amor romántico,... ¡aquí no se libra ni Dios! (y nunca mejor dicho), estos tíos se ríen hasta de la madre que los parió. Se les puede acusar de algo anárquicos, de pesimistas sin discurso más que el de que la vida es una puta mierda, pero, ¿y qué?, después del gag de la lapidación, del de Pijus Magnificus, el del pueblo siguiendo a Brian, el del mudo, el de... ¡Joder, es que son tantos! Y no se trata de sonrisas complacidas, no, sino de carcajada al borde de las lágrimas. Estupenda, como dice alguien más abajo, Peliculus magnificus.
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