Una de las mejores películas de Wim Wenders
Sinopsis
Jonathan Zimmermann (Bruno Ganz), un fabricante de marcos para cuadros, padece una gravísima enfermedad. El marchante americano Tom Ripley (Dennis Hopper) lo sabe y pretende aprovecharse de ello. Ripley le presenta a un gangster quien ofrecerá mucho dinero a Zimmermann a cambio de convertirlo en un asesino a sueldo. En un principio se niega pero, convencido de que su enfermedad es fatal y pensando en el futuro de su mujer y su hijo una vez él ya no esté, acabará aceptando el trato.
Crítica
Puntuación del crítico9Una de las mejores películas de Wim Wenders, una excelente película de gangsters con toques de drama social, y que a la vez sirve para analizar las relaciones entre Europa y Estados Unidos. Cuenta con un gran reparto encabezado por el siempre genial Bruno Gantz y un Dennis Hopper acabado de salir del infernal rodaje de Apocalipsis Now. Es una película muy entretenida que soporta bien las más de dos horas de duración, con un gran guión, y por ponerle alguna pega, a mí no me acabó de gustar el final, algo surrealista. Destacar también las escenas de los dos asesinatos en el metro y el en tren, son de lo mejor, con un suspense al más puro estilo Hitchcock.
Como curiosidad decir que Wenders quería que los personajes malos de la película estuvieran interpretados por directores de cine reales, y así es, los excelentísimos y envejecidos Nicholas Ray (impresionante su personaje como pintor en decadencia que falsifica sus propias obras) y Samuel Fuller, además de Dennis Hopper ("malo" entre comillas) y Peter Lilienthal, Daniel Schmid y Jean Eustache, menos conocidos mundialmente.
La recomiendo mucho.
Como curiosidad decir que Wenders quería que los personajes malos de la película estuvieran interpretados por directores de cine reales, y así es, los excelentísimos y envejecidos Nicholas Ray (impresionante su personaje como pintor en decadencia que falsifica sus propias obras) y Samuel Fuller, además de Dennis Hopper ("malo" entre comillas) y Peter Lilienthal, Daniel Schmid y Jean Eustache, menos conocidos mundialmente.
La recomiendo mucho.
nadsat
