Sinopsis
Spock ha muerto, no sin antes salvar al Enterprise y su tripulación. Rendidos los honores, su cadáver es lanzado al espacio, yendo a caer a un planeta árido y desierto. Mientras tanto, el hijo del capitán Kirk (eminente científico) decide poner a prueba su proyecto "Génesis", caracterizado por crear vida a partir de materia inerte, usando como campo de pruebas el mismo planeta en donde yacen los restos de Spock. La situación se complicará cuando los Klingon hagan acto de presencia.
Crítica
Puntuación del crítico5Tras el éxito obtenido con el primer largometraje para el cine ("Star Trek: la conquista del espacio"), era previsible que los productores decidiesen hacer
nuevas partes. Su continuación inmediata fue "Star Trek II: la ira de Khan" y, no contentos con ello, decidieron apretar aún más el vientre de la gallina en busca de otro brillante y dorado huevo con el que seguir explotando la franquicia fantástica. El resultado de tal achuchón avícola fue "Star Trek III: la búsqueda de Spock", continuación clara y directa de la segunda película, en donde Spock era eliminado a golpe de radiación mortal. Y debió de dar resultados en taquilla, porque desde entonces los largometrajes no han dejado de llover. Sin embargo, esta sucesión largometrajes no fue acompañada de la calidad mostrada en la primera entrega, produciéndose un declive progresivo.
Si la segunda parte ya flaqueaba en algunas cuestiones, esta tercera no mejora la situación, siendo la menos lograda de las tres. Ni siquiera la presentación del hijo de Kirk, el experimento "Génesis" o la destrucción del Enterprise, consiguen salvar a esta producción en comparación con sus predecesoras. Así, la relación filo-paternal entre Kirk y su vástago podría haberse explotado mucho más allá de la simple reconciliación y posterior muerte del muchacho. Lo mismo ocurre con Spock, resucitado y más acelerado que el hijo del Fary, quien se dedica durante casi toda la película a gemir cual parturienta salida de cuentas.
Para colmo, la superficialidad de estas cuestiones es acompañada por un ritmo narrativo poco dinámico, centrado en exceso en el secuestro y la negociación de los Klingons. ¿Dónde está la esencia de Star Trek en esta película?. Seguramente se la dejaron dentro del Enterprise.
En resumen: Tercera y algo desinflada adaptación cinematográfica del capitán
Kirk y sus subordinados, en donde Leonard Nimoy demuestra que los habitantes de Vulcano no están muy duchos en eso de dirigir películas.
nuevas partes. Su continuación inmediata fue "Star Trek II: la ira de Khan" y, no contentos con ello, decidieron apretar aún más el vientre de la gallina en busca de otro brillante y dorado huevo con el que seguir explotando la franquicia fantástica. El resultado de tal achuchón avícola fue "Star Trek III: la búsqueda de Spock", continuación clara y directa de la segunda película, en donde Spock era eliminado a golpe de radiación mortal. Y debió de dar resultados en taquilla, porque desde entonces los largometrajes no han dejado de llover. Sin embargo, esta sucesión largometrajes no fue acompañada de la calidad mostrada en la primera entrega, produciéndose un declive progresivo.
Si la segunda parte ya flaqueaba en algunas cuestiones, esta tercera no mejora la situación, siendo la menos lograda de las tres. Ni siquiera la presentación del hijo de Kirk, el experimento "Génesis" o la destrucción del Enterprise, consiguen salvar a esta producción en comparación con sus predecesoras. Así, la relación filo-paternal entre Kirk y su vástago podría haberse explotado mucho más allá de la simple reconciliación y posterior muerte del muchacho. Lo mismo ocurre con Spock, resucitado y más acelerado que el hijo del Fary, quien se dedica durante casi toda la película a gemir cual parturienta salida de cuentas.
Para colmo, la superficialidad de estas cuestiones es acompañada por un ritmo narrativo poco dinámico, centrado en exceso en el secuestro y la negociación de los Klingons. ¿Dónde está la esencia de Star Trek en esta película?. Seguramente se la dejaron dentro del Enterprise.
En resumen: Tercera y algo desinflada adaptación cinematográfica del capitán
Kirk y sus subordinados, en donde Leonard Nimoy demuestra que los habitantes de Vulcano no están muy duchos en eso de dirigir películas.

