El Trobador
desde BCN
, Nunca Jamás (vuelvo a fumás)
Miércoles, 23 de Marzo de 2005 a las 20:19
Hicks tiene toda la razón. A MrBean no lo debieron sacar del entorno televisivo que le corresponde... es decir, que no había por qué sacar a la gallina de su hábitat natural, y menos exigirle que produjera más huevos y más grandes de lo que era capaz de producir.
A mí MrBean sí que me hace gracia, lo reconozco. Sucede que hay que mirarlo dentro del papel sin pretensiones que ha decidido adoptar, y no más allá.
El hombre se trabaja la comicidad de su personaje, sus expresiones, sus movimientos. En todo momento resulta admirable la gestualidad que le imprime, una gestualidad irreal, teatral y exagerada, pero es que así es su humor, yo diría incluso que el humor en general. No todo es afilado intelecto.
Groucho Marx era un ironista agudísimo y a la vez un maestro de la payasada y la caricatura. ¿Cuántos cinéfilos lo pondrían por los nubes si sólo recordaran de él su enorme bigote pintado, sus ridículas gafas, su puro y su estrambótico caminar? Pero parte de su encanto estaba también ahí y no sólo en sus diálogos...
El humor inglés no es malo, opino. Sí es simple, como deja bien claro el visionado de MrBean, y no gustará a aquellos que busquen algo exigente para sus neuronas. Pero a veces uno lo que busca no es sarcasmo ni ironía sino a un buen payaso, repito, un BUEN payaso (los hay y merecedores del máximo respeto). Para tal fin, Rowan Atkinson no defrauda en absoluto. Yo me he reído con él tanto como con un chiste político de Gallego y Rey.
En el arte de arrancar sonrisas y/o carcajadas hay que ser experto y a la vez desacomplejado. No hay que temer al esperpento en lo que a la comedia respecta, porque si hay algún género en el que resulta eficaz y hasta indispensable, es ése.
Pero ya me he liado. Volviendo a la película: es un fiasco en comparación con la serie. Todo lo que tiene la serie de gracioso peca de postizo aquí. Es lo del cambio de hábitat, como en la naturaleza misma. A lo mejor algún día todos esos pseudoartistas empeñados en fabricar pastiches por imperativo comercial (unos) o por pajas y pijerías, "pajerías", supuestamente transgresoras y profundas (otros), se enterarán de que lo que hace grande a una obra artística, entre otros valores, es la honestidad, la coherencia y el compromiso cumplido con lo que buscaba ofrecer.
Me he vuelto a liar. Parezco un cura, mecachis la mar, pero qué voy a hacerle: si estoy siempre despotricando del género humano es porque me lo quiero mucho... Pues eso, que el humor de MrBean es simple pero eficaz, y tratar de encajarlo en una película cómica al estilo americano (películas pésimas en general, y ésta no es una excepción) es absurdo. Queda como un pegote en medio de un guión malísimo y de unas situaciones mediocres que no interesan a nadie.
Seleccionas únicamente los buenos momentos en que Atkinson se expresa cómicamente, y ya está. Es todo. No hacía falta nada más... como en la serie.
Atkinson no pintaba ni pinta nada en el mundo del gran cine, y menos en Hollywood, donde por cierto sí puede uno ver múltiples ejemplos de lo que es un "humor" mal hecho y sin alma (las comedietas tontas adolescentes, ese pseudocostumbrismo vano). Es mejor para él y para todo el mundo que regrese a la carpa circense o cualquier otro lugar de donde saliera, porque esforzarse en hacer el tonto para que otros rían no es algo indigno. Es maravilloso.