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| Waster
desde Madrid
, España
-- Lunes, 6 de Agosto de 2007 a las 02:09.
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Una absoluta maravilla. Brad Bird ya había demostradu su enorme talento en El gigante de hierro y en Los increibles. Pero del problema que podemos encontrar en ambas (falta de energía en algunos momentos puntuales), aquí no hay ni rastro. Divertidísima y muy bonita; no sólo es, muy probablemente, la mejor peli de Pixar -que ya es decir-, sino la más madura y adulta. Todo un alarde de ingenio, inteligencia y sabiduría cinematográfica. Se saborea minuto a minuto. De una premisa aparentemente cursi y previsible Bird extrae unos personajes de memorable diseño y complejidad psicológica, giros en una trama aparentemente sencilla pero siempre plagada de sucesos y una emotiva historia de personajes que buscan trascender su condición, sin recaer en ningún momento en la esperable sensiblería, y con un final inesperado que da una pequeña patada al esperable triunfo absoluto, tan típico de los cuentecillos de hadas... . Yo no sé si los críos la disfrutaran: hay mucha menos acción que en la mayor parte de las pelis de Pixar. Tengo mis dudas si funcionará bien para el público infantil: ni el diseño realista de los personajes ni su peripecia parisina parece ideada para la venta de merchandising ni el goce facilón al que suelen estar encaminadas estas películas. Por otra parte, y teniendo en cuenta que ese será su público mayoritario, se debe aplaudir la película porque no insulta en ningún momento la inteligencia de los críos, algo casi insólito hoy en día en el cine infantil. Pues eso, absolutamente recomendable. Brad Bird ha tocado el cielo.
PD: Como curiosidad, cabe reseñar el hecho de que en ningún momento el retrato de París cae en las burdas parodias que suele otorgarle el cine americano. Saben sacarle la gracia, en un momento puntual, a los tópicos francos, pero sin gota de vulgaridad.
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