Capítulo 8
El diseño del vehículo era completamente aerodinámico, pero los materiales de construcción lo convertían en un pequeño tanque urbano. El motor completamente silencioso y un intrincado sistema de radar que evitaba la necesitad del uso de los faros lo convertían en el automóvil más sigiloso sobre el asfalto.
-Tenemos dos robos no denunciados, Oráculo- murmuró Batman-. Uno al Joker y otro a Dos Caras.
-Pues según me acaba de informar Robin, en realidad tenemos tres- respondió la voz distorsionada resonando dentro de la cabina.
-Ponme al día.
El batmóvil aceleró para rebasar a otro vehículo, lanzó un cable y utilizó una farola como centro geométrico sobre el cuál tomar la curva. El conductor del otro vehículo apenas habría podido describir más que una fuerte ráfaga de viento.
-Museo de Gotham, la colección de joyas que Bruce Wayne donó esta misma mañana.
-Pero el plan de fuga del Pingüino no está previsto hasta la semana que viene- comentó Batman, sorprendido-. La donación se hizo hoy para darle tiempo a planearlo.
-Pues al parecer no era el único interesado.
-Bien, ningún problema. Activa el localizador.
Una de las joyas era una magnífica talla de obsidiana. Batman había escogido esta para esconder un emisor de señales.
-Ehm… Fue lo primero que hice en cuanto Robin me informó.
-Buen trabajo.
-No tan bueno, Batman. El localizador no da señal.
La guarida del Joker estaba cerca. El batmóvil tomó una curva más.
-Tiene que dar señal. Está diseñado para emitir señales incluso a mil metros de profundidad.
-Pues o nuestro ladrón está a mil y un metros de profundidad, o ha conseguido anular el localizador.
Batman giró bruscamente el volante. El museo estaba en dirección contraria.
-Te envío las coordenadas de la última guarida conocida del Joker. Que Nightwing vaya a investigar el robo.
-¿Vas a ir al museo?
-El rastro aún estará fresco, y con esta lluvia no durará demasiado.
-Tenemos dos robos no denunciados, Oráculo- murmuró Batman-. Uno al Joker y otro a Dos Caras.
-Pues según me acaba de informar Robin, en realidad tenemos tres- respondió la voz distorsionada resonando dentro de la cabina.
-Ponme al día.
El batmóvil aceleró para rebasar a otro vehículo, lanzó un cable y utilizó una farola como centro geométrico sobre el cuál tomar la curva. El conductor del otro vehículo apenas habría podido describir más que una fuerte ráfaga de viento.
-Museo de Gotham, la colección de joyas que Bruce Wayne donó esta misma mañana.
-Pero el plan de fuga del Pingüino no está previsto hasta la semana que viene- comentó Batman, sorprendido-. La donación se hizo hoy para darle tiempo a planearlo.
-Pues al parecer no era el único interesado.
-Bien, ningún problema. Activa el localizador.
Una de las joyas era una magnífica talla de obsidiana. Batman había escogido esta para esconder un emisor de señales.
-Ehm… Fue lo primero que hice en cuanto Robin me informó.
-Buen trabajo.
-No tan bueno, Batman. El localizador no da señal.
La guarida del Joker estaba cerca. El batmóvil tomó una curva más.
-Tiene que dar señal. Está diseñado para emitir señales incluso a mil metros de profundidad.
-Pues o nuestro ladrón está a mil y un metros de profundidad, o ha conseguido anular el localizador.
Batman giró bruscamente el volante. El museo estaba en dirección contraria.
-Te envío las coordenadas de la última guarida conocida del Joker. Que Nightwing vaya a investigar el robo.
-¿Vas a ir al museo?
-El rastro aún estará fresco, y con esta lluvia no durará demasiado.
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