El día 21 de Septiembre de 1945... yo morí
Sinopsis
Tras el brutal bombardeo, los dos hermanos deciden alojarse en casa de sus tíos. Pero éstos no les reciben precisamente con los brazos abiertos, y su indiferencia inicial pronto deja paso a un desprecio cada vez más evidente. Así que los dos hermanos terminan por irse a vivir por su cuenta a un refugio antiaéreo abandonado. Pero aunque allí pueden vivir con mayor desahogo y sin suponer un estorbo para nadie, las cosas no les van mejor; la comida escasea, no pueden esperar ningún tipo de ayuda, y lo que es peor, los estragos de la desnutrición cada vez son más visibles en la pequeña Setsuko...
Crítica
Puntuación del crítico10No vamos a encontrarnos aquí con espectaculares efectos por ordenador, ni vamos a disfrutar de las últimas tecnologías de animación 3D, ni nada similar. Al contrario, el estilo tanto del dibujo como de la animación es muy sobrio, sin grandes alardes. Y no sólo por ser una película relativamente antigua (del año 1988), sino porque lo importante es, por encima de todo, la historia que se nos cuenta. Aunque es un drama bélico, no recurre a la sensiblería ni a la lágrima fácil, ni tampoco se recrea en escenas bélicas de máxima violencia, con decenas de muertes sangrientas en primer plano y destrucciones indiscriminadas (unas pocas escenas de ataques aéreos con bombas incendiarias son todo el contenido bélico del film). Nada de eso es necesario en esta película para mostrar la crueldad de la guerra y sus consecuencias, que tantas veces llevan al ser humano a comportarse de forma mezquina e insolidaria con sus semejantes.
Es una película amarga, brutal, desesperanzadora. No se anda con rodeos y llega a lo más profundo del alma. Pese a ser dibujos animados, la historia no puede ser más real; es una historia de sufrimiento, de supervivencia ante la adversidad, como la vida misma. Cuántos Seitas y Setsukos tuvieron que pasar por esa misma situación en aquel Japón vencido, arrasado hasta los cimientos por los bombardeos aéreos y las dos bombas atómicas, hundido en la miseria. Y cuántos Seitas y Setsukos habrán sufrido idéntico drama hoy día y a lo largo de todas y cada una de las guerras a lo largo de la historia, en las dos guerras mundiales, en nuestra Guerra Civil, en Camboya, en Corea, en Irak, en Somalia, Etiopía, Bosnia, Kosovo, Afganistán...
Sin embargo, a pesar de toda su crudeza, en La tumba de las luciérnagas también hay momentos para el intimismo, la ternura y la ingenuidad. Es especialmente interesante ver cómo se destaca a lo largo de todo el metraje la relación de los dos hermanos, cómo el joven Seita en todo momento se desvive por cuidar y proteger a su hermanita por encima de todas las adversidades, y también los escasos momentos felices que ambos hermanos pueden llegar a disfrutar en medio de la tragedia.
En mi opinión estamos ante una obra maestra absoluta, una joya no sólo de la animación, sino del cine en general. Como muy bien se afirma en el libreto adjunto con el doble DVD de Jonu Media, esta película debería ser de visión obligada en escuelas, institutos y centros educativos, y en general, para todo el mundo. Nadie, absolutamente nadie, debería pasarla por alto.
Katsuhito Kawano









