Waster
desde Madrid
, España
Miércoles, 25 de Julio de 2007 a las 20:37
A mí no me gusta Brian De Palma. Me parece, por lo general, más cercano a un embaucador de vana vocación hitchcockiana que un director digno del fanatismo que despierta entre muchos.
El precio del poder, película que me impresionaba en mi infancia, ha envejecido para mí con los años: le sobran horteradas y pasotes varios, a pesar de que el guión sea más que notable y que la sobreactuación de Al Pacino sea muy memorable.
Me sigue gustando, año tras año, Los intocables, película de gangsters redonda, tan bien escrita como filmada.
Y mi historia de amor se acaba más o menos ahí. El plano-secuencia con el que arranca Snake Eyes resulta memorable, pero es una película que se desinfla con los minutos hasta llegar a un desenlace absurdo y prescindible. Me la sudan bastante sus primeras incursiones en un cine más de serie-b. Casi todo en su cine me suena a falso, a pretencioso, a forzadamente molón.
Pero Carlito´s Way. Ay, Carlito´s Way. Qué obra maestra. Que Brian De Palma mueve la cámara como pocos, que sus largos planos-secuencia marca de la casa pueden ser una maravilla, ya lo sabíamos. Pero es que aquí controla como nunca, logra ya no sólo una ambientación perfecta, sino que logra crear una tensión que por momentos le pone a uno un nudo en el estómago. Acojonante. Y momentos tan vibrantes como aquella visita de negocios con su primo, podrían haber sido rodados por el mismo Scorsese.
Con qué sabiduría narrativa, con cuánto conocimiento y clasicismo cuenta esta triste y hermosa historia De Palma. Todos los disgustos o aberraciones de su cine quedan redimidas con esta hermosa y trágica película sobre valores morales que se pierden en un mundo donde el dinero y el ansia de poder contagia a la ley y a los que se encuentran a su margen, sobre la imposibilidad de escapar a un pasado con el que se convive, sobre la redención y el paso de los años.
Está, definitivamente, en mi podium de cine negro, junto a los grandes clásicos del género.
Y cómo no destacar a ese magnético e inolvidable Al Pacino poniéndole piel a Carlito´s Brigante.
De factura clásica e inmejorablemente hecha. No estoy de acuerdo con que el guión sea simplemente "potable", a mí me gusta mucho. No le quitaría una hora ni de coña.
Si Uwe Boll hiciera alguna vez una película un tercio de buena que esta, todos sus pecados quedarían redimidos. Como quedan los del mediocre, irregular y a menudo, gustoso impostor, Brian de Palma. Chapeau.