Una de las mejores películas de los 90
Sinopsis
La vida pasa en un estanco de Brooklyn. El encargado de la tienda hace fotografías todos los días a la misma hora. Un novelista incapaz de continuar escribiendo tras haber sido asesinada su esposa. Un adolesecente que cambia de identidad para cada persona que conoce. Un hombre que huye de su pasado. Una mujer que aparece después de muchos años, para anunciar a su ex novio que tiene una hija suya con problemas. La casualidad hace que sus caminos se crucen y terminen cambiando las vidas de otros.
Crítica
Puntuación del crítico10Que puedo decir de esta película, me encanta. Es una maravilla.
El chino Wayne Wang dirige una drama coral, una película de personajes y de historias que se cruzan en la ciudad de Nueva York.
El guión de Paul Auster es buenísimo. Recupera el arte de contar buenas historias, mezclando distintos personajes que se ayudan unos a otros para encontrar la felicidad.
Estos personajes son, por lo general, desdichados, y descubren que se necesitan entre ellos para resolver sus problemas, en una ciudad en la que nadie tiempo para conocer a nadie y entablar relaciones afectuosas (como la que forman el escritor y el joven negro, o el estanquero y el escritor). La metáfora del humo es genial (el propio título). Cada diálogo de esta película es para enmarcarlo.
El reparto y las actuaciones son fantásticas del primero al último. Harvey Keitel está, a falta de una palabra mejor, perfecto; y hubiera merecido un Oscar por su actuación (una de las mejores de la década). William Hurt sencillamente soberbio.
Stockard Channing y Forest Whitaker también dejan su impronta.
Una película con magia, positiva y bonita. El monólogo final de Harvey Keitel es irrepetible. Esa última conversación con William Hurt y sus miradas hacen uno de los mejores finales que he visto en mi vida.
De visión obligada.
El chino Wayne Wang dirige una drama coral, una película de personajes y de historias que se cruzan en la ciudad de Nueva York.
El guión de Paul Auster es buenísimo. Recupera el arte de contar buenas historias, mezclando distintos personajes que se ayudan unos a otros para encontrar la felicidad.
Estos personajes son, por lo general, desdichados, y descubren que se necesitan entre ellos para resolver sus problemas, en una ciudad en la que nadie tiempo para conocer a nadie y entablar relaciones afectuosas (como la que forman el escritor y el joven negro, o el estanquero y el escritor). La metáfora del humo es genial (el propio título). Cada diálogo de esta película es para enmarcarlo.
El reparto y las actuaciones son fantásticas del primero al último. Harvey Keitel está, a falta de una palabra mejor, perfecto; y hubiera merecido un Oscar por su actuación (una de las mejores de la década). William Hurt sencillamente soberbio.
Stockard Channing y Forest Whitaker también dejan su impronta.
Una película con magia, positiva y bonita. El monólogo final de Harvey Keitel es irrepetible. Esa última conversación con William Hurt y sus miradas hacen uno de los mejores finales que he visto en mi vida.
De visión obligada.
Davis





