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El zumbido del teléfono despertó al ladrón. Miró a la luz que se filtraba por las persianas. Aún no había amanecido. Consultó el reloj. Las seis de la mañana. | ||
(El ladrón es mío, derechos reservados. Os diría también si el cliente es mío o no, pero... ¿a que eso os gustaría? ¡Claaaro, todo sea por destriparos el final! ¡LEED EL RELATO ENTERO, HOSTIAS!) |
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