Solsticio de Invierno

Wifredo Lam

 

 

Nueva Logia del Tentáculo

Una voz interior me susurraba al oído que dentro de ese pozo de profundos abismos residía la clave de la desgracia en que se encontraba el valle del Extremo del Mundo. Ya no había luz en aquel valle de los Seres Amorfos, solamente los tres débiles candiles de las tres estrellas mortecinas posibilitaban la visión de algunas sombras que cada vez transcurrían con menor intensidad. Me subí al pozo e intenté ver mi imagen en el espejo del cielo, pero sólo ví mi sombra entre Marfil, Mercurio y Ópalo y me sentí triste, muy triste y lloré lágrimas que caían dentro de ese extraño pozo e iluminaban el fondo de arcoiris. (Lavinia Whateley)

No sé el tiempo que permanecí llorando sobre el insondable pozo. Podría decirse que perdí la noción del tiempo. De pronto una luz inmensamente esplendorosa surgió de las entrañas del mismo reflejando durante breves segundos miles de tonalidades cromáticas sobre el espejo del cielo del Extremo del Mundo. En ese momento de un oscuro agujero surgió el Supremo Ser Amorfo mirándome fijamente y con la cacofonía que le caracterizaba, comenzó a imitar mis movimientos, mi voz, mis gestos y mis palabras, usurpándolos grotescamente cual absurdo bufón cortesano de reducidos miembros y desagradable rostro. (Joseph Curwen)

Saliendo del pozo se paró frente a mí y me fijó con sus ojos, que no eran otra cosa más que la burda caricatura de mis propios ojos. Luché por evitar cruzar aquella mirada que ocultaban innombrables intenciones, mas la tentación pudo más y, antes que pudiera darme cuenta, me hallaba contemplando el fondo de aquellos iris multicolores.

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