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¿Cómo
sucedió? Jamás lo sabré con certeza. La cuestión
es que de pronto me hallaba prisionero en el fondo de aquel pozo,
mientras el Amorfo Usurpador se dirigía a grandes pasos rumbo
al Olivo de la Humanidad (Hee
Hoo)
Desde la oscuridad de aquel pozo
pude escuchar cómo aquella nausebunda cacofonía era
cada vez más estridente conforme el Amorfo Usurpador se acercaba
a su destino.
Los demás seres Amorfos parecían extrañamente
excitados.
Aunque podía vislumbrarse cierto ténue resplandor
a la salida de aquel sombrío lugar, la negrura donde me encontraba
ejercía en mí una angustiosa desorientación,
estaba suspendido en aquel oscuro infierno.
Debía salir de allí, torpemente traté de agarrarme
a las paredes de aquel cilíndrico habitáculo. En mi
mente la idea de tener que usar alguna de las llaves me producía
no poca intranquilidad... (Bolangera)
Más
ahora en el interior de ese ínfimo vacío, la voz interior
otra vez me dijo que la desgracia que se cernía sobre el
valle provenía de aquí, y mientras esto sucedía
las llaves empezaron a vibrar, desprendiéndose de ellas una
hermosa melodía que contrastaba absurdamente con la cacofonía
exterior, mi vista empezó a nublarse y sentí muy pesada
mi cabeza, sin querer solté la llave lapizlázuli,
dándome cuenta de ello cuando ésta empezó a
brillar intensamente, segundos después la vista y mente aclararon,
y mi sorpresa fue que frente a mi no había oscuridad, más
sino un camino lustroso de ónice que comenzaba bajo mis pies.
(Zeth)
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